Base de Datos SER en el 2000
45a. Reunión
Fecha: 7 de Junio de 1994
Tema: La política de Defensa de la administración Frei
Expositor: Dr. Guillermo Hozmann. Instituto de Ciencia Política de la Universidad de Chile
Lic. Tibiletti: Hoy es nuestra 45º reunión del Seminario y realmente es un alegría que luego de la anterior reunión, desde la cual pasó un tiempo más prolongado que el habitual, hayamos recomenzado este Seminario con una mesa de este nivel.
Hoy vamos a distribuir un trabajo de nuestro invitado, el Dr. Guillermo Holzmann, sobre el sistema de inteligencia del estado chileno y reflexiones acerca de su función.
También hay un trabajo del tema que nos vino ocupando en las dos primeras reuniones del año, del Cap. de Nav. Colombo, sobre el tema "Intervención" que fue el tema que tratamos en la última reunión, con los prof. Grunawatd y Thomas y además está la desgrabación de esa reunión.
Hay un trabajo titulado "La negociación política: su importancia y requisitos en los procesos de integración en América del Sur", que es la ponencia que se acaba de presentar en Asunción del Paraguay, en un Seminario sobre integración.
A raíz de mi participación en el Seminario organizado por Itamaratí y Flacso, he
traído una serie de material del Centro de Estudios Estratégicos del Brasil y del proyecto "Paz y seguridad en la Américas", un trabajo sobre política de seguridad hemisférica cooperativa, además de otro sobre el mismo tema pero de postguerra fría, por el Prof. Varas, que también nos acompañó acá en el Seminario; "Nuevas propuestas de seguridad para América Latina", del Prof. René Dreyfus, del núcleo de estudios estratégicos de la Universidad Fluminense de Río Janeiro; Nota sobre la Conferencia de Ejércitos Americanos, como Medida de Confianza Mutua y Cooperación en el Hemisferio", del Dr. Tomás Guido Acosta; y 7 documentos de trabajo sobre relaciones en Brasil y Angola: "Los Problemas de la Industrialización de la Defensa en el Desarrollo de los Estados" del director del centro de estudios, Luis Ventancour, "El papel del Consejo de Seguridad Nacional en el Proceso Decisorio Nacional", "Las percepciones de amenaza y perfil estratégico brasilero en el nuevo orden internacional", "La política de defensa y la discusión conceptual en el caso de Brasil", "Amazonia: realidad y mito", del Alte. Mario César Flores, Secretario del Centro de Estudios Estratégicos, y un Seminario sobre las relaciones entre Brasil y Venezuela: perspectivas". Por otro lado está a disposición de quien quiera adquirirlo nuestro libro de "Medidas de confianza mutua de América Latina", coeditado con Flacso Chile y el Stevson Center y acaba de llegar el último número de la revista Flacso Chile, "Fuerzas Armadas y Sociedad", donde hay un trabajo del Dr. Virgilio Beltrán sobre hipótesis de conflicto, otro sobre la agenda de seguridad de Argentina y otros. Además tenemos para quien le interese el catálogo de todas las actividades del Centro de Estudios Estratégicos de la República del Brasil y una fotocopia de un libro muy interesante, reciéntemente editado en Brasil, que se llama "Estado Nacional y Política Internacional en América Latina", que realiza 62 años de relaciones Argentina-Brasil, del Prof. Munni Bandeiras.
Hoy tengo que dar la bienvenida, además de a nuestro invitado especial, a la Dra. Margaret Hayes, que es del Centro de Análisis Naval y que realizó durante todo el año pasado una investigación para el Comando Sur de la Armada de los EEUU, relacionado con el impacto de políticas de asistencia militar y de cooperación en materia de las Armadas de los EEUU y de América Latina y que ahora está volviendo a realizar la evaluación y las respuestas que damos a los distintos actores y las sugerencias que ellos han formulado desde ese centro de análisis naval en función del trabajo encomendado.
También la doy la bienvenida al Seminario al Lic. Casará Makestok del CARI. Como el Brig. Villar no pudo venir hoy, nos acompañan Cap. de Navío Horton y Cnel. Arrichuluaga, que son de Planeamiento del Estado Mayor Conjunto, también contamos con la presencia de la Lic. Puente Rivera, que vino acompañando al Cap. Krafft.
Me olvidaba de re-presentar a un miembro del Seminario que nos acompañó muchas veces en su carácter de asesor jurídico del Ejército, el Cnel. Guillermo Freites, que merced al esfuerzo de su trabajo en la Universidad Nacional de Córdoba ha sido designado Director del Centro de Estudios Estratégicos de la Universidad Nacional de Córdoba. Es realmente una alegría que alguien que participó con nosotros en el Seminario en tantas oportunidades, haya podido concretar esta idea de generar un grupo de nivel académico, y desde allí desarrollar una actividad que seguramente será muy fructífera para toda la generación de pensamiento que necesitamos tanto.
Asimismo agradezco la presencia del Subsecretario de Política de Estrategia, Dr. Carlos Lagorio, que nos ha acompañado.
Dicho todo ésto paso a presentar con sumo placer a Guillermo Holzmann, que es miembro del Consejo Honorario Internacional. Algunos de nosotros lo conocemos desde hace tiempo y sabemos de su actividad académica y específica en el tema de defensa y nos alegra de hoy nos pueda acompañar.
Holzmann es Doctor en Ciencia Política de la Universidad de Chile, profesor de pre y post grado de esa Universidad y de la de los Condes, es profesor de la Academia de Guerra del Ejército y de la Academia Nacional de Estudios Políticos Estratégicos de Chile.
Además es coordinador del Centro de Estudios Sociedad y Fuerzas Armadas, del Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad de Chile y alma matter de la revista "Sociedad y Fuerzas Armadas", que edita este Centro de Estudios.
El tema que nosotros le pedimos a Holzmann es "Análisis de la política de defensa de la administración Frei".
En Chile se ha tomado la decisión de hacer explícita la política de defensa y en función de ésto se está elaborando y está entrando en debate todo lo que es la definición de una política de defensa. Creemos que un ejercicio de confianza mutua muy importante es hacer transparentes las políticas de defensa y mucho más que venga a exponerlar un hombre brillante, que seguramente alguna base ha colocado en toda esta política.
Exposición Dr. Guillermo Holzmann:
Primero que nada quiero agradecer la invitación para estar en este Seminario, para reseñar un poco la política de defensa.
Quisiera señalar algunos elementos que son previos, para poder entender qué es la política de defensa de Chile hoy en día.
Lo que se denomina hoy política de defensa explícita corresponde a un documento que presentó el Ministro de Defensa en la Honorable Cámara de Diputados el día 13 abril de este año. Es el primer documento en mi país que emana de una autoridad oficial y que se refiere al tema de política de defensa en específico y en extenso.
Esto es el resultado de varios años de gestión, que yo lo situaría a los efectos académicos a partir de los años 87-88, cuando se comienza a discutir el tema de forma más abierta, con participación de los militares. Empezamos a buscar la manera de poder hacer converger dos líneas de pensamiento al respecto, tanto en lo que eran los opositores al gobierno militar, como de aquellos que lo estaban apoyando y hacerlo converger en un término medio, que permitiera primero el diálogo y estableciera los pasos en que este diálogo se iba a desarrollar, en parte iniciado por nuestro Instituto de Ciencias Políticas, en la Universidad de Chile, donde hubo consenso entre todos los actores de que la forma de llevar a cabo el diálogo civil-militar era en el ámbito académico.
Esa fue una decisión importante en su momento, que permitió la existencia de instituciones como Flacso y otras. Incluso permitió que los militares pudieran hablar sin estar pensando en que están haciendo política. Por supuesto que hay un desarrollo que empieza por plantearse qué cosa hacen los militares dentro del estado, y se llega a la conclusión -después de varios meses- que los militares son parte del estado. Luego comenzamos a conversar sobre qué cosas hay que hacer para resolver los problemas del país y poder establecer una democracia sólida, que permita el avance y desarrollo del mismo.
Todo ésto se realiza bajo el plebiscito del 88, las elecciones del 89, la asunción al mando del Presidente Alwin (ya despejadas las dudas de las Fuerzas Armadas sobre si debían o no entregar el poder, o si iban a hacer fraude en las elecciones o no). Finalmente, nos planteamos qué cosas hacían las Fuerzas Armadas en democracia y nuevamente se llegó a la conclusión, luego de 2 ó 3 seminarios, de que aquellas eran importantes para la democracia. Establecido eso se comenzó a plantear qué otras cosas hacían las Fuerzas Armadas dentro de la democracia respecto a los problemas limítrofes, de desarrollo económico del país, y allí nos encontramos con varios inconvenientes:
1) la carencia de expertos civiles en la materia, de todos los ámbitos políticos;
2) la carencia de una definición clara con respecto al rol de los militares, definidos muy bien en términos bélicos, pero que en términos del estado siempre estaban asociados a un desarrollo que no estaba predefinido ni definido por nadie. Por eso los militares tendían a autodefinir su rol en el desarrollo -por ejemplo, en Chile los militares durante años definieron que era muy importante desarrollar la carretera austral, o que era importante ir a la Antártida, pero eso lo definieron ellos y no el gobierno- en virtud de una carencia de objetivos políticos explícitos por parte de los gobiernos democráticos anteriores al gobierno militar;
3) se consideraba que era el colmo que un gobierno militar no se preocupara de fijar los objetivos de las Fuerzas Armadas.
Llegamos a estos puntos y a todo el debate que ésto significa en el interior de un país que está buscando consenso, que está buscando transición, que está buscando superar todo lo que es la salida de un gobierno militar y construir una democracia a partir de las bases institucionales que este gobierno ha dejado.
Ya definido ese contexto se empiezan a discutir y establecer diversos temas y dentro de ellos aparece como recurrente el problema de la política de defensa.
Ahí nuevamente discutimos sobre los problemas de política de defensa y sobre otros temas y llegamos a la conclusión de que una política de defensa es necesaria.
Cruzamos todos los temas de interés nacional, de objetivo nacional, de la seguridad nacional, que es un tema que también acaparó la atención con respecto a qué era seguridad nacional y qué no lo era; si era una doctrina o una ideología y finalmente casi hubo consenso en que la ciudad es una condición dentro del estado y que por lo tanto carece de carga ideológica, y en esta condición concurren diversos actores y factores, para poder integrarla.
Ya llegando a la conclusión de que las Fuerzas Armadas exigían una política de defensa, los civiles llegan también a la misma conclusión y entonces el problema siguiente era quién hacía esa política de defensa.
Ahí nuevamente se dieron varias instancias en las que se discutió acerca de los elementos de esa política de defensa.
Cuando estábamos metidos en el tema sin encontrar una salida -porque las fuerzas armadas establecían que la política de defensa requería un determinado nivel de especialización o de conocimiento y los políticos señalaban que aquellas no tenían por qué meterse en la política de defensa, que eran un problema netamente político- apareció la luz que solucionó el problema momentáneamente. Para que haya una política de defensa es necesario que exista una apreciación global político-estratégica, y comenzamos a dar vueltas sobre ésto.
Por supuesto que allí viene el aporte militar y se abren espacios en la NEPE, en la Academia de Guerra del Ejército y antes en la Universidad de Chile -a través de un seminario que yo mismo dirigía- para comenzar a discutir y formar personas en el área de defensa. Todo ésto lleva a que el año pasado la Academia de Guerra del Ejército con un conjunto de universidades ofreciera, primero solamente a militares, un master en análisis político y estratégico.
Esto es interesante porque implica dos vertientes distintas. Por un lado la necesidad de preparar civiles, participando tanto en la NEPE como en la Universidad de Chile personas de los más diversos sectores políticos del país, debiendo reconocer que la derecha es la menos interesada en los temas militares, lo cual constituye un grave error. La Academia de Guerra da dos becas por cada partido político, para que vayan a estudiar. Con este master comienza a preparar para lo que es una función que siempre habían pregonado, entiendo que la función de asesor de las mismas debía darse dentro de un contexto y no dentro del aspecto bélico netamente.
Aquí entramos en un tema que está cruzando la política de defensa en la actualidad, tal como está formulada, que es la administración de crisis y lo que es labor de la asesoría gubernamental en todos los niveles y su participación en los más diversos procesos de toma de decisiones, pero en asesoría. Es decir, buscan que ellos tomen conciencia de cuál es el nivel que pueden optar dentro de la estructura estatal, porque ellos no toman la decisión, pero solicitan que sean considerados en el proceso para dar su opinión.
Cuando asume el Presidente con su Ministro de Defensa, Mauricio Rojas, a quien le tocaba la parte desagradable del pastel, porque asumió en medio de una situación muy complicada que dió paso a por lo menos dos intervenciones de las Fuerzas Armadas (el boinazo y el ejercicio de enlace) pero que desde el punto de vista castrense son las respuestas lógicas al estímulo político, al contingente que hace el gobierno con razón o sin razón y se limitan a sacar soldados a la calle y pasearlos con armamento moderno, sin mayor movilización de tropas o cosas por el estilo. Pero eso se da como consecuencia de que el tratamiento de las relacione civiles y militares se transformen en político-militares primero y, en segundo lugar, a que la relación sea: comandante el jefe del ejército por un lado y presidente de la república or l otro y así se logra un cierto clima de equilibrio que resulta ser muy importante en el gobierno de Aylwin, donde los problemas centrales se arreglan entre éste y el comandante en jefe del ejército, que actúa de alguna manera como representante de las ramas de la defensa y, en virtud a la jerarquía y antigüedad, las fuerzas armadas son muy respetuosas de ello. Hay además en las Fuerzas Armadas un compromiso explícito de cada una de las actuaciones con la democracia y con el sistema constitucional chileno.
Todo ésto, dentro de la contingencia que busca de alguna forma reparar la violación a los derechos humanos, el abuso de poder por parte de los militares durante el gobierno e intentar seguir por una senda que permita la satisfacción de las demandas de la sociedad civil.
Coopera también que cuando Aylwin asume cuenta con una oposición -ya que sacó en las elecciones un 43%- lo cual implica, en términos de realismo político, buscar un equilibrio. La forma en que cada Fuerza Armada se sintiera asociada a él era importante e implicaba ir al diálogo. Las ponencias sobre este tema fueron variadas y las Fuerzas Armadas tuvieron un proceso de apertura gradual, pero con mucho temor, hacia las fuerzas políticas y optaron directamente por la apertura Gadimick, y así se creó el Centro de Estudios Estratégicos de la Armada, el Centro de Estudios Aeroespaciales de la Fuerza Aérea, el Centro de Postgrado y Extensión del Ejército de Chile y a su vez se firmó en el primer año (en el año 90, cuando recién asumió Aylwin) un convenio de cooperación amplio entre cada una de las ramas de la defensa y la Universidad de Chile como entidad estatal y la más importante en educación superior del país, lo costó mucho lograr firmarlo. En el caso de la universidad el rector se negaba a firmar un documento en donde estuviera la firma del Gral. Pinochet, porque era el glosario de otra realidad e implicó cierto tiempo explicarle que la relación universidad y fuerzas armadas no era política, sino que era académica y que se relacionaba con tecnología, con capacitación y con una serie de cosas, además de que el convenio era con la institución y no que nadie en particular.
Fue un proceso lento, pero que permitió abrir diversos espacios, incluso para otros centros que estaban trabajando en el tema. De manera tal que fue natural que gente de izquierda estuviera presente en todo seminario que organizara las Fuerzas Armadas. Se invitaba a diferentes académicos para que expusieran su visión en términos de política de defensa, de relaciones internacionales, o de políticas específicas. Se trata de un proceso de apertura interesante, donde se juntó bastante material y se hicieron bastante cosas, que en cierta forma se recogieron en el documento que el ministro de Defensa presentó al Congreso el día 13 de abril. Es importante destacar dos hechos. En primer lugar, la celeridad con que el gobierno de Frei toma el tema civil-militar, hasta tal punto que el actual ministro de Defensa se preparó por más de un año para serlo y eso significó leer, estudiar y pedir informes a personas de la oposición o de la derecha y de gobierno, como así también a militares.
Este hecho hay que destacarlo, que es que el ministro de Defensa no llega al ministerio para administrar una entidad pública cualquiera, sino que llega a administrar una entidad que es compleja por la especialización y por el rol que tiene dentro del estado, que en América del Sur no siempre está bien definido. Eso es notorio y lo es a tal punto que si bien en el gobierno anterior el Gral. Pinochet se negaba a entrevistarse, hoy, por el contrario, es natural que el mismo se junte con elmMinistro de Defensa y es natural que este último lo cite a su oficina y se encuentren. Es decir, hay un nivel de relación bueno y ésto se debe a que hay un ministro de Defensa que primero se juega por la lealtad hacia la gente que tiene debajo de él, que son las fuerzas armadas, y les da respaldo pleno, en la medida en que se mantengan dentro de la institucionalidad vigente y dentro del rol militar que le compete y eso a las Fuerzas Armadas se les dijo fuerte y claro, no habiendo ningún problema por parte de ellas para cumplir ese requisito.
Además el ministro ha demostrado sumo interés en pedirle cosas a las Fuerzas Armadas, en visitar sus cuarteles, en convivir con ellos. En consecuencia, hay un rol muy activo del ministro de Defensa y yo creo que no me equivoco al decir que el aspecto más fuerte del presidente Frei en este aspecto es la claridad de objetivos con respecto a la defensa. El ministro de Defensa causa asombro cuando va al Congreso y expone la política de defensa. Sorprende porque no estaba en los cálculos que esto pasaría tan pronto.
Actualmente este documento está siendo analizado por las Fuerzas Armadas. Hay algunos problemas de conceptos o de falta de acuerdo, pero el debate está abierto y está definido que ese debate se haga por la vía académica, para poder lograr los cambios que se requieren, porque aquí hay implícitas reformas institucionales, modificaciones al tamaño y organización de las Fuerzas, hay implícitos nuevos roles para la defensa como así también nuevas concepciones incluso de seguridad, respecto de lo que a Chile le interesa.
Entonces se hace un documento y eso va a ser discutido. Terminado ésto vamos a ver qué expone el documento, para luego dar paso a las peguntas. El mismo establece que el concepto de política de defensa que el gobierno de Frei va a tomar está definido por el Ministerio correspondiente y sobre él se discute.
En segundo lugar, para poder acercarse a ese concepto de política de defensa se consideran tres elementos fundamentales: que la política de defensa debe estar al servicio de la paz, debe asegurar la calidad de vida de los habitantes y debe buscar como objetivo el bien común.
Pero también sugiere tres requisitos:
1°) Se tiene que vivir en democracia y la misma tiene que tener una gobernabilidad alta, y no solamente la chilena, que es un elemento interesante a destacar; sino que la misma debe ser también especialmente en los países vecinos y del cono sur americano. O sea, una política de defensa explícita no se justificaría si no existe una democracia en todos los países del cono sur y no existe un cierta certeza de que los países estén comprometidos en una seguridad respaldada por otros países.
2°) Este requisito está dado por la vinculación con la política económica. Una política de defensa debe estar vinculada necesariamente a una política económica y esa es una buena definición de fondo, que va a tener diversas consecuencias.
3°) También debe estar vinculada a una política exterior.
Ahora, ¿qué significa eso en la práctica?
Significa plantear un proceso de modernización, porque implica tener en la práctica los elementos que permitan la resolución de conflictos. Y aquí viene un nuevo concepto, que recién se está tomando en Chile y que yo lo relaciono con lo siguiente: las constituciones políticas, aparte de ordenar el estado y cumplir todos aquellos objetivos que señala el derecho político, son un mecanismo de resolución de conflicto y como tal deben ser respaldadas. Y dentro de ese esquema se van a plantear las reformas futuras a la Constitución para resolver conflictos internos.
Otro aspecto importante en la democracia es que los partidos políticos tengan definidos su rol dentro de la política de defensa. Acá se define que los partidos políticos tienen un rol propositivo. Ellos van a debatir y a sancionar la política de defensa, pero cuando la misma se gesta es responsabilidad del gobierno y dentro de eso ellos proponen. No son actores de la confección y diseño de la política de defensa. A su vez se establece que estos partidos políticos tienen que tener una relación con las Fuerzas Armadas. E incluso se establece que el hecho de que no se relacionen es antidemocrático y que esas relaciones deben ser necesariamente institucionales, lo cual es un aspecto importante a considerar. De manera tal que la política de defensa importa un concepto de seguridad, que implica primero la democracia, como una de las características que señalé; donde el hecho de explícita implica transparencia pública, pero no publicitada. Implica a su vez que el nivel de secreto con respecto a la política de defensa de un país disminuye considerablemente y queda limitada a los secretos militares propios de cualquier nación, pero no a toda la gestación. Además el hecho de que sea transparente no es solo para Chile sino para los vecinos. Este es un efecto que Chile ve como muy importante en el documento, y es compartido por los actores políticos de ese país, porque eso significa que, en la medida en que sea transparente y pública, permite el aumento de oportunidades de Chile internacionalmente, como en otro orden de cosas.
Entonces este concepto de defensa que se está trabajando, además de ser amplio es cooperativo con los países vecinos (del cono sur específicamente). Pero a su vez supone una permanencia en el tiempo, un diseño que sea permanente y una política de defensa que sea flexible, que permita su permanente reacomodo, realizado por el gobierno. Supone a su vez que la seguridad no descansa solamente en la integridad territorial, sino que la misma comienza a descansar en tres bases que tienen que estar íntimamente conectadas: política económica, política exterior y defensa. Eso se da como una forma natural de poder generar una capacidad de negociación y de posicionamiento internacional, que le permitan buscar mejores posibilidades en los mercados del mundo. Un proceso de globalización en el cual los bloques son los bloques comerciales (no ideológicos ni excluyentes) y como tal son bloques altamente dinámicos. En ellos entran y salen países o entran y salen mercados, requieren en general una posición de negociación importante y la posición de negociación parte de esos tres elementos.
Para el documento que se plantea, esta política de defensa supone que tiene que existir una institucionalidad adecuada para que: permita la resolución de conflictos, que refleje un estado democrático con todo lo que ello significa, que suponga una visión profesional del militar.
El militar es un profesional y por ende debe ser tratado como tal. Es un militar no deliberante, pero es ciudadano. Es un militar que está al servicio del estado y el estado le fija su misión. Lo otro es la formación política, que se reitera hasta el cansancio en el documento, que corresponde al Ministerio de Defensa en representación del Poder Ejecutivo. Otro ítem es el nivel superpartidario que ésta tiene en tanto es deber del estado generar esa política de defensa. Un elemento importante que se mantiene dentro del documento es que una política de defensa explícita supone un proceso de legitimación social, económica y política de la defensa. Esto, en virtud de los gobiernos militares, es permanentemente cuestionado en Chile, especialmente con respecto al rol de los militares.
Por lo tanto, si la política de defensa es explícita, implica legitimar la función militar y darle la dignidad que ellos mismos han ganado. Al sacarlo del ambiente político partidista los militares pueden hacer su labor como corresponde y para ello el Ministerio de Defensa se compromete a ser el escudo protector de las Fuerzas Armadas, para que éstas estén ajenas a las presiones político contingentes y ese compromiso es aceptado por las Fuerzas Armadas. Así es como funciona Chile ahora. Ante determinados sucesos es el ministro el que sale en defensa de las Fuerzas Armadas y quien pide explicación a éstas. Es en virtud de eso que el Ministro de Defensa actúa.
Ustedes entenderán que este tipo de situación supone en cierta forma cambiar muc
has estructuras, modificar organizaciones u organismos y supone a su vez cambiar
gente, porque de lo que estamos hablando es de una visión moderna de la política de defensa para Chile, ya que también se establece que esta política no puede ser imitada o copiada de otra. Tiene que ser propia. Esto va a hacer suponer, por ejemplo, lograr activar todos los organismos legales que están vigentes en Chile, allí donde participan las fuerzas armadas. Así, por ejemplo, se ha activado en específico el Consejo Superior de Seguridad Nacional. Éste es un mecanismo que depende del Presidente de la República, que es quien lo preside (distinto al Consejo de Seguridad Nacional que figura en la Constitución). Es un organismo creado en 1960, está formado por el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, el Ministro del Interior, el Ministro de Hacienda y el Ministro de Relaciones Exteriores y asesora al Presidente de la República en la definición de los problemas de seguridad nacional. Eso ya se reactivó, como así también el Consejo Asesor de Política Exterior, que coopera con el ministro del área en la definición de los problemas relevantes en materia internacional para Chile, donde participan igualmente los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas. Hay una voluntad de que puedan funcionar todas las cosas y en este espíritu de modernización lo que se quiere hacer es que todos estos instrumentos funcionen y, si no funcionan, modificarlos. Pero hay que tener especial cuidado en el hecho de que la política de defensa no va a implicar crear cosas nuevas para que la misma funcione, sino ver lo que existe y lo que sirve, para poder empezar a implementarla. Se desechó totalmente en Chile la idea de reformular el Ministerio de Defensa para que todo sea nuevo. Lo que se está haciendo es modernizar a partir de las funciones y los objetivos que se tienen y no modificando las estructuras, pensado que sería mejor para el objetivo. Se está trabajando con lo que existe y eso va a llevar a las modificaciones que sean necesarias.
En esta política a su vez se establece la necesidad de que, para implementarla,
los recursos económicos y humanos son fundamentales y eso implica dotar al Ministerio de Defensa de los recursos suficientes. El mismo es un elefante burocrático donde el mayor dinamismo está en la cantidad de papeles que se administran por día, pero no es más que eso. Es decir, no tiene poder decisorio. Hay un política en términos de poder cambiar ésto y dotar al Ministro de Defensa de asesorías específicas, generadas a partir de las universidades y centros académicos, fortaleciendo el rol de la Academia Nacional de Estudios Políticos Estratégicos, que depende del Ministerio de Defensa. En él también se van a hacer cambios de estructuras en sus funciones, porque va a tener un rol que no tiene, va a suponer cambios en sus profesores y transformar a la NEPE en un ente de integración civil-militar, de integración político-militar y de cursos de alto mando para todos los oficiales de defensa, para poder hacer cumplir la política que se logre diseñar, para lo cual se necesita de la participación de estos oficiales y de los conocimientos objetivos del gobierno. Supone ésto también la formación de recursos humanos calificados en materia de defensa. Algo que también se propone es la formación de una carrera civil en defensa, a cargo de la NEPE y las universidades. Es otra forma de dotar al ministerio de un sólido contingente humano especializado. También se ha planteado la necesidad de funcionarios que sean militares de carrera dentro de ese organismo, cuya situación de traslado sea mínima. Se plantearon algunas reservas al respecto, en el sentido de cómo encajaría ésto en la carrera militar. Pero lo interesante es que se ha empezado a discutir la necesidad de fortalecer ese ministerio en términos de asesoría. Se va a privilegiar también para tales tareas la participación de expertos extranjeros, para que cooperen en la formación de personal en las universidades. La idea es que las personas que vengan a cooperar sean de nivel académico.
Recordemos que las tres ramas de la defensa tienen varios doctores en sociología, en ingeniería, en fabricaciones nucleares. O sea, hay una carrera que las fuerzas armadas ya han iniciado hace algunos años y por lo tanto hay una capacidad de interacción académica muy importante.
Lo segundo que requiere esta política de defensa, aparte de lo económico y humano, que he señalado, son alianzas, medidas y pactos de seguridad colectiva con otros estados,todos ellos partes de la política exterior y de la política económica, además de partir de la necesidad de una voluntad aventajada de negociación. O dicho mejor, generar la ventaja comparativa que permita negociar de mejor forma. Entonces, las alianzas no son bélicas, sino que son estratégicas y la política de defensa se juega por la definición de políticas específicas en consideración a los factores estratégicos globales.
En el análisis internacional va a ser importante lo ideológico, lo político, lo económico, lo social, lo religioso, etc. y la asignación de recursos internos. Todo ésto hace que esa política sea más amplia de lo que era antiguamente, cuando se definía al enemigo y recién a partir de ahí se establecían las alianzas. Entonces, no se establecen amigos sino que se establecen las oportunidades a las cuales se quiere llegar, o los objetivos que se quieren lograr desde el punto de vista del país y conforme a ello se estructura una política de defensa, exterior y económica, implicando un cambio cualitativo y conceptual bastante interesante y que da para bastante discusión en términos positivos.
Lo otro que la política de defensa requiere son fuerzas armadas competentes y equipadas. En ese sentido no hay mayores dudas.
Otra característica es que recoge la tradición histórica de expresar que Chile no tiene ambiciones territoriales, que está por la solución pacífica de las controversias, lo cual va a ser fundamental para definir, por ejemplo, su participación en determinados operativos de paz de las Naciones Unidas, a las cuales me voy a referir luego con mayor precisión. Interesa para la política de defensa entonces, desde el punto de vista externo, la evolución internacional estratégica, los compromisos expresos o implícitos que el país tiene con sus vecinos, con el resto de América, con las grandes potencias y con los organismos internacionales. Lo otro que importa para la definición de la política de defensa son los intereses nacionales en el marco de la política exterior. Permanentemente la política de defensa se juega en el equilibrio económico externo, sin lugar a dudas.
Desde el punto de vista interno se visualizan algunos condicionamientos que son primero que nada de índole política, respecto a la capacidad de la institucionalidad vigente para mantener este sistema, donde la política de defensa es una parte de ella. Por eso mencionaba que las reformas institucionales van a ir en directa relación con este sistema, más que por los objetivos políticos mediatos o ideológicos de los partidos políticos. Dentro de esas reformas constitucionales que se plantean acá, como resultado de esta política de defensa, está la inamovilidad del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, está el Consejo de Seguridad Nacional, etc. Otra cosa que es importante para que la política de defensa pueda ser sostenible en el tiempo, es que requiere que la institucionalidad posea una alta capacidad de resolución de conflictos internos y para ello necesita ciertos mecanismos. Nótese aquí la importancia que tiene que internamente haya un mecanismo de resolución de conflictos internos, más que los externos. Luego están dos condicionamientos básicos, que son de tipo socioeconómico, respecto de las particularidades que se puedan requerir, y los de tipo geográfico, que abarca toda la parte geopolítica tradicional, con toda la variable demográfica, etc.
¿Cuáles son las consecuencias de esta política de defensa?
Se establecen 7 áreas donde se visualizan consecuencias. La primera es de tipo histórico, debido a que la política de defensa debe ser una síntesis histórica que recoja la tradición del país, lo que es el país históricamente hablando. Eso implica recoger la integridad territorial del país y establecer lo que Chile desea, y para sus vecinos establecer que éste no tiene ambiciones territoriales. Esto se establece de forma explícita. Tiene consecuencias políticas porque esta política de defensa se gesta en el seno de la democracia, donde ésta última pasa a ser un elemento importante que mediatiza todo el esfuerzo de los actores involucrados del estado o de la Nación y donde los partidos políticos tienen un rol importante aunque no excesivo. Es importante en la medida en que es política del estado y no política del gobierno, donde ahí sí los partidos no tienen un rol decisivo. Tiene consecuencia sociales, porque una política de defensa explícita genera necesariamente en la ciudadanía una necesidad de conocer, de aceptar y de exigir información sobre ello y ésto es parte del proceso de legitimación, que tiene un impacto directo, por ejemplo, en los gastos de defensa y en la forma como éstos se distribuyen.
El cuarto elemento son las consecuencias económicas en forma obvia, porque requi
ere recursos para poder llevarla a cabo, con redistribución de lo existente, aum
ento o disminución. Eso no está claro, pero en todo caso lo que sí lo está es qu
e la distribución y asignación de los recursos en defensa se va a priorizar en v
irtud del factor estratégico. Esto es importante tenerlo presente, porque en Ch
ile hay un presupuesto normal como en toda nación, que viene aprobado anualmente. Al terminar el golpe militar dejaron amarrado un mínimo de presupuesto al año 89, que debía ser indexado anualmente, conforme al IPC. Esta política de defensa se opone a eso y no por el hecho de que haya sido definido por el gobierno militar, sino que se opone porque se encuentra con una asignación de recursos ineficiente y lo explica así: es ineficiente por el hecho de que más vale determinar los montos fijos que requieren determinadas áreas de la defensa y partir de ello determinar lo que se requiere para cumplir los programas u objetivos que quedan definidos en la política de defensa. Entonces el problema no es si a las fuerzas armadas se les va a quitar algo o no, o si va a quedar más desprotegida o desequipada, sino que el problema es que ellos deben tener el equipamiento necesario, que asegure el cumplimiento de la política de defensa y en específico, dentro de ella, de la política militar. Hay un acuerdo unánime con respecto a la forma en que se distribuye el 10% del cobre, que va hacia las Fuerzas Armadas y que en realidad eso se divide en los tres tercios, de una manera ecuánime, porque la ponderación se hace muy difícil. En cierta forma con ésto estamos yendo a un plan de presupuesto, que necesariamente debe ser manejado por el Ministerio de Defensa, que se supone que tiene la capacidad para poder evaluar todo eso. Una crítica fuerte que se hace cuando se planteó ésto en Santiago es que las fuerzas armadas no van a entregar el análisis técnico a personas que no saben, ni van a discutir con personas que no manejan el tema. Ellos solo van a discutir con quienes sepan y en ese sentido se hace la adquisición, pero no se van a poner a discutir con alguien que no sabe nada, donde la decisión va a estar basada en qué le gustó o que prefieren que usen pistola a ametralladora. O sea que hay ahí un problema de fondo que es importante y ésto va a demorar su tiempo para implementarse.
Otro tema son las consecuencias institucionales y este es el mayor desafío que tiene la política de defensa: hacer que estas instituciones funcionen, especialmente en América del Sur, donde somos artistas para crear instituciones que no funcionan. Hay una cantidad de funciones que normalmente no están presentes donde debieran estar y en virtud de ello, como no se utilizan, se crean comisiones que pasan a cumplir la misma función de las instituciones que están creadas. Hay un permanente desapego a ese tipo de cosas. Entonces, en una política de defensa con estas características se supone que todo funciona, lo cual implica perfeccionar la democracia o hacer que la misma funcione, o establecer que la democracia va más allá de los partidos políticos y el voto, lo cual ya implica un desafio mental para Chile y creo que para otros países también. Todo ésto significa un cambio cultural y un proceso de movilización que va más profundamente de lo que uno piensa.
Si alguien piensa que en Chile está todo planificado y que ya estamos en la primera etapa, está equivocado; es simplemente coincidencia, fruto de la necesidad. Es decir, hay una coincidencia en términos del debate de la reforma del estado, también la hay en términos de que las fuerzas armadas deben convivir con la sociedad y la hay también en términos de que hay que sobrevivir y que si no nos juntamos para eso, Chile difícilmente va a poder mantener la capacidad de crecimiento que tiene hasta ahora. Hay un imperativo categórico que está asociado al inicio de la historia del hombre que requiere seguir hacia adelante y eso implica muchas cosas y eso es lo que se está entendiendo en la élite dirigente del país o en la que tiene influencia en este tipo de toma de decisiones. Lo que estoy diciendo no está internalizado todavía plenamente por los partidos políticos, como tampoco lo está por la estructura total, salvo en algunos niveles. No está tampoco internalizado en las Fuerzas Armadas, aunque muchos de ellos estén de acuerdo con los objetivos que persiguen, pero ven con recelo que la estructura nacional o del estado no está preparada para este tipo de cambio. O sea, queda mucho por avanzar en ese sentido e insisto en que éste es el primer instrumento sobre el cual se puede discutir seriamente, sobre lo que se puede hacer en política de defensa, porque todo lo demás son argumentos académicos, que permiten una cantidad de interpretaciones que no son más que lucubraciones intelectuales, que en muchos casos son muy positivas, pero que no tiene relación con la voluntad política de un estado, de explicitar una política de defensa.
Otra consecuencia es la internacional, que creo que es la más relevante en otro término de consideraciones; porque significa una reducción de los riesgos vecinales, de la región y eventualmente hemisférico; implica necesariamente una ampliación de oportunidades porque hay control de las variables, porque es conocida y no lleva el timbre de "secreto reservado militar" donde el soldado que está abajo no lo conoce en la práctica. De este modo se produce un consenso en política de defensa y se produce un consenso relativo, respecto de las amenazas posibles de Chile, compartido por la sociedad.
Y está la consecuencia militar, que es la definición de un rol específico dentro de la sociedad. Aunque esto parezca un poco obvio, porque todo el mundo conoce ese rol, ignoran su rol actual. Este es el marco de referencia de la política de Chile y la forma como ésta se ha presentado en el congreso nacional. Se trata de las definiciones previas. Ahora viene todo aquello que la administración actual ya está haciendo, o lo que se puso en marcha en el gobierno anterior. Desde el punto de vista político, la política específica se está implementando en la participación de los partidos políticos básicamente, a través de la concertación con el gobierno. Tanto los partidos oficialistas como los de la oposición han dado acentos técnicos de asesoría, lo que no deja de ser interesante. La derecha tiene su asesor técnico y la Concertación tiene su programa de asistencia legislativa, donde los especialistas cuentan con doctorados y estudios en el extranjero. Son esos comités técnicos los que expresan la opinión partidaria técnica y la entregan al gobierno. Lo demás son discusiones de política contingente, que se dan en la prensa y no se relacionan con la forma en que se lleva a cabo todo este proceso. Para que ésto sea así y estos partidos políticos cumplan el rol propositivo que ellos tienen, el Ministerio de Defensa se compromete a considerar todos sus antecedentes e interactúa con las comisiones técnicas y le entrega los antecedentes necesarios para que las personas puedan discutir, de manera que esa discusión sea provechosa en términos de determinadas ideas o dignas de acción.
Lo otro que se espera de los partidos políticos es que si están analizando ésto, que tengan una participación activa en la readecuación de la política de defensa, en la redefinición de sus objetivos tanto nacionales como internacionales. Otro hecho importante es que para que ésto sea legitimado deben participar los Fuerzas Armadas y hacerlo en cursos e investigaciones conjuntas, bajo el alero de la NEPE, de la Academia Nacional de Estudios Políticos Estratégicos. Es decir, el Ministro de Defensa se compromete con una política de investigación, para no quedarse solamente en la generación de ideas a partir del gobierno, sino producir el intercambio. No un intercambio que provenga de lo político partidista, sino que provenga del análisis técnico de los elementos.
Lo otro que se ha puesto en práctica es que los partidos políticos deben respetar a las fuerzas armadas. El gobierno no ha aceptado que ningún partido se sobrepase con respecto a los calificativos que tenga con aquellas. Para que ésto funcione precisamente hay que evitar que los partidos políticos sean generadores de problemas, pero sí deben ser observadores activos. Se presupone que es más importante la política del estado que la del partido y en eso se pide cooperación a los partidos políticos y ellos la han entregado. Este tema es complicado y lo es por lo siguiente: Pinochet termina su período como comandante en jefe en el año 97. Políticamente y en términos partidarios resulta natural esperar que la Concertación desee que él se vaya antes de esa fecha, y en consecuencia va a haber objetivos políticos tendientes a su partida antes, que no termine su período. Esa variable resulta ser una externalidad importante en esta política de defensa y su implementación, porque los partidos políticos de concertación tienen una deuda hacia atrás con respecto a que, quien gobernó el país durante 7 años, debe irse antes de que termine su período, que él mismo fijó. Si así no se hace, sería considerado una derrota política. El problema es cómo se salva la situación sin que los militares sientan la derrota de tipo político - peligrosa como imagen-, y que tampoco los partidos políticos la sientan.
En lo internacional, la política específica que se está implementando y que se va a implementar es profundizar la internacionalización de la política chilena. Y aquí viene la explicación de lo que yo señalaba antes, con respecto a la seguridad, la generación de alianzas y acuerdos que aseguren la adecuada incorporación de Chile al mercado internacional. Es decir que las alianzas van en esa línea y no en la idea de sumar armamentos, objetivos bélicos o militares netamente. Para eso Chile va a adoptar todo lo que sea necesario para lograr un clima externo que sea estable democráticamente Eso incluye especialmente los países vecinos. Si todos sus vecinos son estables democráticamente, es la única manera de que Chile pueda mantener su política de defensa. Si, por el contrario, sus vecinos son inestables democráticamente, se genera un problema. Este tema no deja de ser importante para la definición gubernamental, porque significa jugarse por una opción: que el cono sur va a seguir con el gobierno democrático. Y estamos hablando de una opción no a corto plazo, sino que estamos hablando de que en el año 2045 vamos a seguir teniendo gobierno democrático. Significa tener visión de futuro, que es la única forma en que se entiende una política de defensa de este tipo. Este no es un tema menor y necesita una alta cooperación política a nivel regional, por eso lo que suceda en sus países vecinos importa a la política de defensa necesariamente e implica el surgimiento de nuevas amenazas o nuevos riesgos, o que el valor relativo de ellos aumente.
¿Qué medidas se han tomado ya al respecto?
Chile ya hecho un gran esfuerzo con el Ministro de Relaciones Exteriores, que también se preparó varios meses antes para tomar el cargo y ya ha hecho cambios muy profundos como colocar, a cargo de las funciones más importantes de Cancillería, personal de carrera y especializados en la materia; establecer los cupos diplomáticos en el exterior; abrir nuevas embajadas; establecer una carrera funcionaria distinta; subir el nivel de la carrera diplomática; establecer nuevas asignaciones para algunas agregadurías en algunas embajadas y empezar ya a solicitar un mayor nivel de especialización a las personas de la cancillería de Chile. Todos estos cambios fueron bastante fuertes en su momento, motivando el reclamo de los partidos de la concertación, por no haberse elegido gente del partido para cubrir cargos.
Aquí lo que se está ejerciendo en la diplomacia preventiva, lo cual no significa solo hablar antes, sino darse cuenta antes de lo que se va a hablar, lo cual determina diferencias profundas, ya que implica que los funcionarios estén capacitados para poder establecer escenarios futuros, con metodologías acordes que permitan adecuar la política exterior chilena a los cambios que se van a producir.
Eso implica la prevención y está orientado especialmente a evitar los conflictos armados o de otro tipo, aquellos que puedan implicar una crisis.
Aquí también participamos nosotros con la universidad, donde ya estamos preparando dos cursos: uno en lo que hace a administración de crisis -que estamos haciendo con Ejército- para crear un modelo de juego de crisis (que pensamos terminar a fin de año), de tipo político estratégico para la formación de los altos burócratas del estado.
El otro es todo un programa de prospectiva, que viene desde el año 82.
En ambos programas estamos trabajando con los grupos técnicos de la Concertación, con la gente de la derecha y además con la gente de las Fuerzas Armadas que están en este tema. Esto implica el desarrollo de otras cosas que muchas veces están olvidadas en las democracias latinoamericanas e implica una alta capacidad técnica.
Otra cosa que he señalado es el hecho de privilegiar la solución pacífica de las controversias. Chile se va a jugar enteramente por eso, lo que significa que hay que tomar conciencia de que los conflictos y las crisis surgen cuando no hay prevención. La idea de que la amenaza exista o el riesgo exista se reconoce, pero se transforman en crisis cuando no son previstos oportunamente.
Lo otro que es importante es que Chile mediante ésto decide mantener la colaboración con las Naciones Unidas en las operaciones de paz. Se juega por un apoyo del sistema internacional tanto de las Naciones Unidas como de la OEA y en el caso de las primeras, con las operaciones de paz. Pero en relación a éstas, Chile ha puesto algunas condiciones. Cada petición va a ser estudiada paso a paso, no va a haber un apoyo irrestricto a las operaciones de paz de las Naciones Unidas y va a privilegiar aquellas de índole preventiva y no aquellas que impliquen una participación activa de las fuerzas armadas en conflictos bélicos. Para ello se considerarán los siguientes aspectos: las características del país en cuestión, cuál es su importancia para Chile, cuál es su factor estratégico; categoría de la misión; cuáles son los objetivos políticos y militares de la misión y el tiempo de permanencia de las fuerzas armadas en la misión. Esto va a significar también establecer cual va a ser el aporte profesional que se realiza, que las fuerzas armadas van a hacer o que se va a recibir. Todo ésto debe ser conocido en forma previa a establecer si esa misión va o no, si va a interactuar o no con otras fuerzas, qué tipo de operatividad va a tener con las fuerzas existentes y obviamente va a analizar el conocimiento profesional que ellos puedan adquirir. La idea de la interoperatividad es una transferencia de conocimiento, que implica un beneficio para las Fuerzas Armadas chilenas.
Por último, se debe hacer una definición tajante y concreta de que no va a haber Fuerzas Armadas chilenas que participen en conflicto bélico a través de las Naciones Unidas. Es decir, éstas no están para formar parte de fuerzas activas u operativas en conflictos bélicos. Lo otro que resulta importante considerar es que está la decisión política de cooperar en una modificación del sistema de seguridad colectiva de las Naciones Unidas, siendo más representativo en esos consejos de seguridad. En este tema Chile se pone como objetivo estar dentro de ese Consejo para el año 96-97. Además han decidido adoptar todas las convenciones internacionales sobre limitación y regulación de determinado tipo de armamentos, específicamente nucleares y químicos. En el caso de lo químico y nuclear, todo ello supone que tiene que estar en una estrategia regional y para ello Chile se compromete a crear las entidades necesarias que permitan el control mutuo, especialmente con países vecinos. Todo lo que sea sistema de verificación y control Chile lo apoya abiertamente. Por supuesto que también va a suscribir todos los otros tratados internacionales.
Lo cuarto que es importante es que Chile va a incentivar y a fomentar las medidas de confianza mutua en todo el continente, especialmente con sus vecinos. Noten que alrededor de toda esta proposición hay un interés particular por sus vecinos y hay una voluntad política en el orden de poder crear las condiciones para que ese país y sus vecinos marchen juntos, lo cual supone diversas condiciones. En ese sentido está en un plano netamente cooperativo y por lo tanto va a respaldar todo ese tipo de políticas. Como ya he dicho, en el ámbito institucional lo que desea hacer el gobierno es reactivar todas las comisiones y consejos existentes en la actualidad, en donde las fuerzas armadas participen y tengan relación con la política de defensa. Eso ya se está realizando y con toda seguridad se van a crear cosas nuevas una vez que se termine de discutir este proyecto.
Lo otro que es importante considerar es el problema de la industria militar desde el punto de vista económico. Chile se juega por un respaldo concreto a la industria militar y ese respaldo va unido a la exigencia de una gestión eficiente. Eso implica la generación de un mercado interno y de una industria militar dual y de rápida conversión. En estos momentos no hay mayores problemas en ello, ya que ASMAR está trabajando en Malasia y en otros países del Asia; y en el caso de NAER tampoco, ya que acaba de terminar su convenio con Israel, tiene ya otros convenios firmados de asistencia técnica y tecnológica. Está desarrollada fuertemente lo que es la base electrónica, que implica un alto grado de especialización. Quizás la más débil en estos momentos es FAMAE, que corresponde al Ejército, que debe devolver el déficit que tiene actualmente. Eso implica un cambio en la gestión que está llevando a cabo. En cierta forma con ésto lo que estamos diciendo es que en el caso de Ejército se requiere una modernización y una reestructuración organizativa más profunda y a más largo plazo. No obstante está el hecho positivo de que es el Ejército quien propuso esa modernización y eso sobre las bases de lo que el Gobierno le ha pedido.
Algo parecido ha sucedido con los carabineros de Chile, que a raíz del caso tanque propuso su modernización, que es algo donde, si bien se aprovechó la oportunidad política, viene de bastante antes. Es decir que el problema de la seguridad interior es importante para la gobernabilidad democrática y la generación de las condiciones que la política de defensa pueda desarrollar. Una policía como la chilena, que es nacional y militarizada, con poco más de 35.000 hombres, es importante que tenga los mecanismos de movilización suficientes, que le den al gobierno la seguridad necesaria que requiere. Y de ahí estamos a un paso del problema de inteligencia estratégica, que vamos a tratar en otra oportunidad. Como ya he señalado, todo ésto va a suponer un estudio concreto de la forma en que se asigne el presupuesto. En lo social, y quizás ésto sea lo más interesante, es la necesidad de que existan civiles en la defensa, e implica la generación de tres actividades notables, que son paralelas a la actividad universitaria:
la docencia para poder formar y capacitar personal, lo que va a implicar un respaldo tecnológico importante debido a que se va a tener que colocar con mucha fuerza todo lo que es programa de educación a distancia;
profesionalizar al ejército en específico, porque la Armada y la Fuerza Aérea tienen un alto grado de profesionalización;
redefinición del sistema militar obligatorio, pero no en términos de dar alternativa, sino porque la alternativa es otro servicio distinto y el servicio militar sólo se va a flexibilizar, independientemente de la creación de otras alternativas que no se relacionan con las Fuerzas Armadas, sino que es un problema de gobierno y del estado. Si el gobierno decide crear un servicio voluntario para que las personas estén dos años en el municipio, ayudando a las personas,etc., eso se puede hacer, pero no hay relación alguna con el servicio militar obligatorio. Se trata de cosas completamente distintas.
Entonces lo que aquí se propone es flexibilizar el servicio militar obligatorio de forma tal que se logre una profesionalización. Lograr que todos lo hagan, con diversas modalidades, por período o por etapa, con la posibilidad de que si estas personas luego quieren permanecer dentro de las Fuerzas Armadas puedan hacerlo y que elijan donde quieren ir.
Lo único que se ha planteado homologar es la defensa civil de Chile, que puede ser con el servicio militar obligatorio. Planteo ésto porque sé que hay un debate con este tema en Argentina.
Entonces el Ministerio de Defensa se compromete, en relación estrecha con las universidades, en dos áreas fundamentales, que son ciencia política y relaciones internacionales, además de solicitar su colaboración en el área de estrategia y de expertos, pero eso va por otra vía. Incluso el ministro nos ha pedido a nosotros, al Instituto de Ciencias Políticas, que seamos los pioneros en este tipo de cosas, creando cursos. La idea es que la Universidad de Chile, por ser estatal y nacional, tiene el deber de ayudar al estado y por lo tanto debe ser pluralista, debe permitir la participación de los más diversos sectores académicos. También se establece la necesidad de la capacitación del oficial en centros universitarios, para poder terminar sus carreras. Esto de alguna forma nos lleva a replantear el hecho de que el diseño de la carrera militar se va a tener que replantear en algunos años más. La idea de una carrera de 30 años, como está planteada actualmente, tiene diversos impactos no solamente en lo que hace a la reconversión de la persona al momento de retirarse de la institución, en término de costos previsionales e incluso en términos de eficiencia, porque muchos de esos oficiales llegan a una situación en la cual lo único que saben hacer es estar en las Fuerzas Armadas y no saben hacer otra cosa. Por eso hay todo un debate al respecto, que en Europa ya se ha dado, que debe darse acá. De alguna forma vamos hacia él y no debemos olvidar que la carga previsional de las Fuerzas Armadas es bastante alta para el estado, en términos de salud y de previsión, implicando un problema económico de fondo que debemos enfrentar en el área de defensa.
Todo ésto implica la reorientación de diversas instituciones democráticas, la redefinición del rol del ejército, que es el que aparece como más difícil de definir, no porque no lo tenga. Esto va a implicar una cantidad de otras consideraciones. Nos veremos en la necesidad de definir cuántos generales y coroneles se requieren y cómo se hace el proceso de reconversión. Estas son las bases en las cuales se cimienta el concepto de defensa nacional y se establecen las política específicas a seguir.
He tratado de ser lo más sintético posible.
Lic. Tibiletti: Muchas gracias. Realmente veo, como en todos los apasionados del tema, que es difícil ser sintético, porque hay mucho para hablar sobre ésto.
Dr. Ugarte: En primer lugar quiero agradecer a este magnífico expositor su descripción de lo que va a constituir una política de defensa coherente y explícita por parte de Chile. Reconozco que me quedan algunas dudas que quisiera plantear, teniendo en cuenta desde ya que todos asumimos las dificultades con que tropiezan nuestros países en el camino de la consolidación de la democracia, en el perfeccionamiento del control constitucional sobre el poder militar, en el logro de una política de defensa coherente. Las dudas que tengo son las siguientes:
1) He tenido la excelente oportunidad de participar en un Seminario con el ex Ministro Patricio Rojas y entre otros temas estaban los relativos a las misiones y funciones de un ministerio de defensa en la democracia. El Dr. Rojas tras describir, haciendo gala de un gran conocimiento sobre el tema, las misiones y funciones de un moderno ministerio de defensa, señalaba que en Chile todavía no se había llegado a la implementación de una estructura similar y que realmente era necesario potenciar ese organismo, para tener las funciones de conducción y control de las Fuerzas Armadas.
En este sentido yo quisiera destacar que advierto con toda franqueza que todavía pareciera existir un cierto divorcio entre la estructura política de conducción y control de las fuerzas armadas en Chile y las fuerzas armadas, particularmente en lo relativo al accionar del Gral. Pinochet. ¿Por qué digo ésto?
Desde ya que ésto tiene su origen en las peculiaridades de la transición chilena, que es mucho más reciente que la nuestra y además la transición de cada país obedece a sus circunstancias históricas peculiares, a sus singularidades y por lo tanto nadie está en condiciones de sostener que una transición es mejor que la otra. Solamente me permito observar que todos observamos el viaje que hizo el Gral. Pinochet por distintos países de Europa, realizando aparentemente contratos de compra y venta de armamentos.
Como ésto se realiza tratando de guardar un secreto muy peculiar, propósito que aparentemente habría fracasado por el periodismo, notamos inclusive que diputados chilenos han efectuado inmediatamente un pedido de informes relativo a las características de la misión de Pinochet y en ella se habrían invertido fondos públicos, o si se trataba de una invitación de la empresa checa Omnipol.
En Argentina es muy frecuente que los diputados y senadores opositores realicen pedidos de informes al gobierno, pero no es frecuente que lo hagan los oficialistas. Esto parecería sugerir que hay ciertas dificultades en materia de control, comprensibles, pero que creo que es un interrogante.
Por otra parte vemos que esta actividad del Gral. Pinochet no es nueva, que ha habido visitas anteriores a la Unión Soviética, que se ha hablado de posibilidades de contratos de compra y venta de armamento a gran escala y realmente hay que reconocer que ésto no deja de colocar un signo de interrogación en lo relativo a las políticas de defensa de nuestros países. Realmente deseo que se puedan implementar las medidas a las que ustedes se han referido, porque realmente nos ha permitido avanzar de una manera fenomenal hacia el camino de la integración, de la confianza recíproca, de la paz, etc. Pero debo reconocer que yo tengo la impresión de que la estructura de control político y constitucional que se está diseñando en Chile tiene ciertas dificultades para penetrar una suerte de caparazón, representada por las fuerzas armadas chilenas y que hay todavía una gran diversidad entre los objetivos que se propone lograr el gobierno político en materia de control y las realidades de estos momentos.
Para concluir, saludo con gran entusiasmo las posibilidades de implementación del sistema SPP en materia presupuestaria en Chile, que en materia de defensa creo que puede ser un avance realmente sustantivo, como lo ha sido realmente en la Argentina, el fortalecimiento del Ministerio de Defensa, la formación de técnicos civiles en materia militar y que todo ésto se busque realizar de acuerdo con las Fuerzas Armadas.
Pienso que va a ser fundamental para el futuro de las relaciones argentino-chilenas y para una real complementación entre estos dos países en materia de defensa, que el control constitucional sobre las fuerzas armadas en Chile se incremente y se perfeccione.
Me gustaría escuchar un comentario al respecto. Muchas gracias.
Expositor: Tiene razón cuando menciona que hay un grado de dificultad en la relación de los partidos políticos y las fuerzas armadas. También la tiene en el sentido de que hay una aceptación forzada de los hechos con respecto a Pinochet por un lado, y una aceptación forzada de los hechos con respecto a la aceptación de Pinochet de los partidos políticos de la concertación, por la forma en que ha gobernado. O sea que hay una aceptación mutua en ese sentido, que ha sido más o menos forzada en algunos casos.
Desde el punto de vista analítico, el problema del control parlamentario o legislativo sobre las actividades del comandante en jefe del ejército, no es nuevo. Las otras veces que Pinochet ha salido del país ha pasado lo mismo y eso se entiende naturalmente en la medida que resulta ser enojoso que Pinochet salga del país, con el apoyo del gobierno y que los embajadores de Chile en el extranjero tengan que defenderlo, recibirlo y apoyarlo, que en la administración de Frei ha sido muy claro y no así en la de Alwin, donde Pinochet se negó al apoyo de la embajada en el exterior y otro tipo de actividades.
La procedencia del dinero para el viaje entiendo yo que proceden del fondo reservado para el comandante en jefe del ejército y provienen de los ingresos propios de la institución, que conforme a la legislación tienen libre disponibilidad.
Lo otro que quedó claro fue el apoyo del gobierno a ese viaje.
A su vez, el problema del control es un poco más amplio, en el sentido de que implica no sólo el problema del legislativo para controlar las Fuerzas Armadas, sino que también implica el control que éste tiene para influir o controlar otras áreas.
En Chile la constitución es básicamente presidencialista y el nivel de control del Legislativo es poco, por no decir mínimo. A lo sumo este último puede crear comisiones o informes y no va más allá de eso. No hay una obligatoriedad de parte de los organismos, incluso a responder.
Volviendo al caso Pinochet. Toda esta primera parte de la política de defensa presupone la implementación de toda la reforma del Ministerio afín. Patricio Rojas siendo ministro se dedicó mucho a la parte técnica y su rol fue bastante desagradable desde el punto de vista político partidista, porque se dedicó al conocimiento de su ministerio y sus funciones.
Ese trabajo permitió que Pérez Yoma ahora potencie mucho al Estado Mayor de la Defensa Nacional, pasando a ser organismo asesor, como así también a la NEPE, dependiendo de él.
Pero el tema de Pinochet se acaba en 1997 y el gobierno dura hasta el año 2000, en consecuencia la visión político estratégica de buena concertación implica una primera etapa con Pinochet, y una etapa de implementación a partir del momento en que él se vaya.
Dentro del Ejército se ha producido una rotación adecuada de oficiales. Aquellos que estuvieron en el golpe militar o que participaron en ese gobierno ya no están o quedan pocos. Otros se han ido por su propia voluntad.
Además hay generales jóvenes para poder asumir la conducción del ejército. La oficialidad joven esta coercionada detrás del Gral. Pinochet y allí no hay ninguna duda, ya que cuando el gobierno ha querido preguntarlo, la respuesta ha sido más que categórica. Pero todo ésto no quita que la oficialidad joven quiera la modernización de la institución.
Por lo tanto la implementación de esta política de defensa luego de la ida del Gral. Pinochet, va a ser muy importante, porque los generales van a llegar con formación universitaria necesaria y gran parte de los oficiales habrán tenido contacto con los representantes de los partidos políticos, a través de seminarios académicos.
Por lo tanto, el tema del control institucional pasa concretamente en una reforma, pero no solamente para el problema militar, sino para el problema global de la sociedad y especialmente en lo que respecta al tema corrupción, donde la Cámara tiene muy poco poder fiscalizador.
Recordemos que el año pasado hubo una acusación contra dos jueces de la Corte Suprema, que motivó incluso la intervención del Consejo de Seguridad Nacional, aunque éste decidió no emitir opinión al respecto y eso significó que al votarse en el Senado la acusación constitucional, los jueces se tuvieron que ir.
Entonces existe, pero cuesta hacerlo, por el problema del equilibro de poder. Y aquí viene otra discusión muy lateral, que es el sistema electoral, con respecto a cómo está reflejada la representación de votos en el parlamento.
Por el momento este sistema electoral ha permitido que hubiera un equilibrio de fuerzas, que ha logrado detener bastante algunos impulsos partidistas ideológicos, muy marcados por volver la historia atrás. Por lo tanto, es muy difícil equilibrar eso con un avance y sin embargo se ha logrado.
Menéndez: En principio entiendo que esta decisión de hacer una reforma de la política de defensa es una muy buena medida para generar confianza mutua, pero me queda una duda cuando usted habla del nuevo rol de las fuerzas armadas en la defensa, si usted se está refiriendo al ámbito de la defensa o al ámbito de la política doméstica frente a los nuevos actores políticos. Porque si se está refiriendo al ámbito de la defensa, yo entiendo que el rol de las fuerzas armadas es muy tradicional. Pero si estamos hablando del rol militar dentro de la política doméstica, entonces ya sería propio del país y de las circunstancias política ese país. ¿A qué se refiere usted?
Expositor: La política de defensa surge de una apreciación global político-estratégica y corresponde al gobierno. En cuando al desarrollo de la sociedad, este documento establece que las fuerzas armadas no pueden estar ajenas y a los roles tradicionales de estas últimas se suma que ese rol debe ser consecuente con lo que suceda a nivel exterior. Por ejemplo, antes de salir yo de Chile organizamos un seminario sobre NAFTA . Pedimos a Ejército que enviara un representante para conocer su opinión y ellos nos respondieron que aún no tenían una opinión oficial. O sea, el rol de las Fuerzas Armadas en términos de participación en los procesos decisionales dentro del estado significa un poco ese nuevo rol, que está dentro de lo que es la política de defensa y eso no descarta el rol que debe definir la política militar, que es el problema más sensible desde el punto de vista conceptual que tiene la propuesta entregada por el ministro, porque hasta este momento era natural considerar que para tener una política militar se debía definir primero la política de defensa. Una vez definida ésta las fuerzas armadas se ponían a trabajar con el gobierno respecto al diseño de la política militar específica, para poder llevar a cabo los objetivos, los medios y todo lo que se requiera.
Este documento señala que la política de defensa está ahí y dentro de ella está la política militar. Con ello hace que la política militar se vaya construyendo a medida que se hace la política de defensa. Se trata de dos aproximaciones que poseen argumentaciones suficientes para asumirlas en cada una de ella.
Sin lugar a dudas éste va a ser uno de los temas de más larga discusión por parte de los militares, cuál va a ser la aproximación adecuada y cómo sería cada una de ellas. Si prevalece la posición presentada por el Ministro, supone discutir largamente cómo se hace una política de defensa y al mismo tiempo una política militar, cuándo la misma comienza a actuar específicamente y en qué condiciones.
Y el problema no es menor en el sentido de que la política militar, con todo lo que es la composición de fuerzas y los sistemas de armas asociados a esas fuerzas, implica una cierta permanencia que normalmente es mayor que la política de defensa, en términos de lo que implica hacia el futuro. Entonces ahí hay una discusión de fondo que no está resuelta en lo que es la propuesta del ministro. Como tampoco está resuelto qué cosas específicamente va a hacer el Poder Legislativo. Acá dice que él mismo debate y da su opinión, pero ¿va a controlar?, ¿va a participar en la planificación?, ¿va a concurrir con su aprobación a la amenaza posible?, ¿va a definir la amenaza de los próximos 5 años y la va a priorizar?. O sea, lo que es política militar y lo que es el rol del Legislativo son los dos centros neurálgicos de más amplio debate, donde no hay una posición definida de cómo superarla.
Cnel. León: Yo voy a hacer dos preguntas. La primera es si la política de defensa que se ha estudiado ha fijado la posición de las fuerzas armadas chilenas respecto de la lucha con el narcotráfico, pensando en lo que se ha dicho, de que las fuerzas armadas deben cumplir un nuevo rol en ese tema. La segunda es si se ha visto en la política de defensa la formación o el estudio de una organización latinoamericana o más pequeña hacia el Mercosur, referida al área de defensa, que pueda reunir intereses mutuos o amenazas mutuas.
Expositor: Con respecto a la lucha contra el narcotráfico, en Chile ha habido una posición clara respecto a que las Fuerzas Armadas no se metan en ésto. Ésto ha sido decisión del Ejército, respaldada tibiamente en el gobierno pasado. Se ha discutido luego otro tipo de participaciones, pero no en lo que es narcotráfico.
El Ejército ofreció su servicio de inteligencia para cualquier mensaje que puedan captar, pero eso es problema de la policía.
Del documento lo que se puede deducir es que Chile tiene sumo interés en que todos los países del cono sur tengan una política de defensa explícita. En ese sentido Chile está dispuesto a ir a conversaciones bilaterales o multilaterales en el ámbito de la defensa, con el objeto de elaborar y establecer los controles necesarios para que todos cumplan su política de defensa. O sea, que la política de defensa no sea un documento demagógico respecto a los objetivos que realmente se persigue.
Chile está dispuesto a concurrir a los organismos que sean necesarios. Incluso prefiere la relación bilateral para estos efectos, bajo el paraguas de la OEA u otro mecanismo internacional. Especialmente busca hacer ésto con los países vecinos, donde ambos tengan la certeza de que eso se está cumpliendo y donde se establezcan mecanismos de solución de problemas, de controversia o de arbitraje, en el caso de control de determinado armamento o de determinada tecnología.
Hay un problema que no está pero que va a llevar rápido a eso, que es el problema de las comunicaciones y lo satelital, un problema desde el punto de vista estratégico más importante que el que se tiene como tema de discusión ahora. Todo lo que significa ésto en términos de traspaso de información supone condicionantes que son importantes.
En primer lugar, que la estructura de los ministerios de defensa sean similares, con lo cual no digo que deban ser iguales, sino que la idea es que la interpretación que Chile haya hecho de su documento sea la misma que haya hecho el ministerio de defensa de Argentina. Es decir, que haya una determinada estructura organizativa que permita el intercambio o la composición de comisiones específicas que sean perdurables en el tiempo. Si estamos pensando en crear comisiones de control de armamento químico, que exista un departamento acorde tanto en ambos ministerios de defensa, para dar continuidad al tratamiento del tema. O sea, con esta política se está jugando mucho y por eso hay que buscar que haya un mismo nivel, una determinada igualdad.
Esto también es válido para el intercambio de información y la que se utiliza para tomar decisiones. Y aquí viene una serie de elementos que demorarán el tema, pero que dado la velocidad con que estamos trabajando va a ser urgente asumirlo.
El tipo de información que manejan los países limítrofes tiene que ser en cierta forma similar y la toma de decisiones debe corresponder a los intereses nacionales y a otra serie de variables normales, pero tiene que haber una comunicación fluída, y eso va a ser importante cuando estemos operando otro tipo de satélites comunitarios.
Bien sabemos que hoy no arma que no sea identificable mediante satélites. Si nosotros nos estamos dedicando a este tipo de tecnología por el nivel de transferencia y de necesidad, necesitamos precavernos en ese respecto. La necesidad de una política de defensa explícita es urgente en ese sentido, por lo menos para manejar un mismo nivel de información.
Senador Vaca: Usted hizo referencia a la participación de los partidos políticos en la formulación de la política de defensa en tanto rol propositivo. Esta participación se daría a través de una suerte de centros de asesoramiento partidario. ¿Estos centros son estructuras que ya poseen los partidos o surgen a partir de la formación de esta política?
Expositor: No, ya existen, son multidisciplinarios y se les pide la definición de determinados objetivos, para lo cual estos centros llaman a expertos de los partidos políticos o a otros expertos que le entreguen trabajos o materiales y ellos lo juntan con su visión del problema en términos globales.
Senador Vaca: A nadie escapa que este tipo de centro en los partidos políticos no funcionan claramente, por lo menos en la Argentina. De hecho, los partidos políticos que quieren participar en este tipo de debates no cuentan con los recursos suficientes para poder hacerlo.
Expositor: Sí, está previsto incluso consolidarlos aún más. En Chile el tema de la financiación de los partidos políticos es una discusión muy profunda y hay mucha gente que lo apoya y otra que no tanto.
Respecto a los centros, yo diría que tienen dos fuentes de financiamiento importantes, que son: la proveniente de los organismos internacionales o de fundaciones y la que proviene de lo técnico específicamente, del Congreso Nacional. La Cámara de Diputados financia gran parte de estos centros, ya que a partir de allí se pagan los estudios específicos que se piden y existe voluntad de ayudar a los diversos centros. Obviamente que quien recibe más ayuda es aquel centro más proclive al gobierno o a quien tenga mayoría en la Cámara de Diputados.
Senador Vaca: Hiciste referencia a que la política de defensa es fijada por el gobierno. En la Argentina hay una cierta confusión con respecto a la palabra gobierno, porque consideran que el mismo se refiere concretamente al poder administrador, a lo que dice la constitución nacional (no se oye) El problema es cómo participa el parlamento en la fijación de esta política, en el sentido de si la misma finalmente va a tener una traducción legislativa, porque si no me parece que se vuelve contradictorio con el objetivo de que sea no una política de gobierno, si no hay un instrumento que le dé una cierta estabilidad, de permanencia en el tiempo.
Expositor: El gobierno a través del ministerio de defensa propone el diseño de la política y es este último el que conduce esa política de defensa. No obstante, para que ella pueda existir y pueda efectivamente funcionar supone de alguna manera que la participación de las personas deba ser sancionada en el parlamento. La forma en que debe ser sancionada no está clara, pero separa bien dos elementos, que son: la forma en que se va al diseño de ella, donde los partidos políticos tiene un carácter propositivo, y después llega el Poder Legislativo, donde se debe sancionar. Es ahí donde el Ministerio de Defensa entrega todos los antecedentes como para que el Poder Legislativo debata el problema.
Ahí es donde se encuentra la variedad de ideas dadas por los partidos políticos y es aquí donde se produce el refinamiento con la oposición en su momento y, básicamente, el problema de financiamiento. Eso se debe traducir en ley.
La política de estado a su vez debe replantear sus mecanismos para adecuar los objetivos en forma periódica. Esa readecuación de objetivos corresponde también al gobierno y debe tener su sanción en el Legislativo. Lo que no está definido es la forma en que se va a hacer, si va a hacer a través de comisiones solamente o a través de comisiones mixtas, porque si hablamos de una política de defensa que tiene que estar coordinada con la política exterior y la economía, supone pensar que tiene que hacer una comisión mixta o especial, o algún mecanismo que asegure que la política de defensa está coordinada con las otras dos. Toda esta parte está en la nebulosa.
Senador Vaca: Finalmente quiero hacer una observación, que es una dificultad que nosotros tenemos y que no está aclarada. Me parece que habría que avanzar en un tejido más fino de algunos conceptos, que además creo es el rol que le corresponde a los académicos, porque de la aclaración de estos conceptos después los políticos podemos tomar decisiones más precisas y hacer el reparto del poder correspondiente. O sea, a quién le corresponde cada cosa. Cuando vos hablás de nuevos roles de las Fuerzas Armadas y en otra parte de tu exposición hacés referencia a que la política de defensa va a estar muy claramente vinculada con la política económica y la política exterior, me parece que el esfuerzo conceptual que todavía hay que hacer es una mayor precisión acerca de qué aspecto de cada una de esas políticas tiene vinculación con la política de defensa, porque sino corremos el nuevamente un riesgo como sucedió en otras oportunidades, no con la palabra defensa, sino con seguridad. Todo era seguridad, y por ende todo era responsabilidad de las Fuerzas Armadas. En este sentido creo que hay que trabajar con mayor precisión, porque después viene el momento de asignar responsabilidades.
Expositor: De acuerdo a como está planteado el documento, lo que se deduce de él es lo siguiente: el problema estratégico que la política de defensa debe solucionar entre otras cosas es el problema de la inserción de la política económica de Chile en los nuevos mercado, en términos de desarrollo.
Senador Vaca: ¿En qué incumbe la política de defensa esa misión (teniendo en cuenta que yo pienso como instrumento de la política de defensa básicamente al Ministerio de Defensa, que cuenta como principal instrumento además a las Fuerzas Armadas)? ¿Qué hace el Ministerio de Defensa con sus Fuerzas Armadas para coadyuvar a uno de los objetivos, que es la inserción de Chile en los mercados internacionales?
Expositor: Básicamente generar condiciones de solidez internacional, condiciones de posicionamiento negociador. Un país donde su valuación externa internacional no considere una adecuada capacitación de las Fuerzas Armadas, disminuye la posibilidad de negociación de Chile en el ámbito económico.
Senador Vaca: Pero el problema es cuando llega el momento de la negociación propiamente dicha, ¿qué hace el poderoso cuando yo estoy negociando?
Expositor: Las posibilidades de negociación suponen que las Fuerzas Armadas deben entregar las alternativas estratégicas que conviene seguir. Por ejemplo, desde un punto de vista estratégico ¿le conviene a Chile exportar zapatos a China? Yo concuerdo en que la definición conceptual de qué significa ésto se hace imprescindible. Más aún, yo me atrevería a decir que este concepto de poder juntar las tres cosas para poder generar una capacitación de negociación política es bastante novedoso, aunque quizás sea usado en la práctica por grandes potencias, pero es totalmente desconocido en países que están mal acostumbrados a la dependencia, donde el espacio de las negociaciones está definido por el que viene y no impuesto por el que está.
Aquí hay un problema conceptual más o menos de fondo que se relaciona con otra precisión: Chile ve de alguna manera el mercado mundial como una gran torta que se está repartiendo entre los grandes, pero que está en el convencimiento que un pedazo de esa torta, por mínimo que sea, corresponde a Chile, que hay que cuidarlo y hay que ganarlo, porque si no se gana significa pasar a la dependencia total. Por ahí se está jugando, y va una aproximación que el gobierno ha tenido para todo ésto. Dentro de esa generación la base militar es importante, por cierto que en términos relativos.
Senador Vaca: ¿Esto implica la decisión de ingresar en algunos clubes en donde aparentemente está vedado el ingreso?
Expositor: Yo creo que sí.
Rut Diamint: Usted planteó una defensa, que implica nuevas Fuerzas Armadas, con la incorporación de académicos ¿Qué tipo de acuerdo hay entre los distintos ministerios y ámbitos de gobierno con respecto a esta definición de política de gobierno y en qué medida es partícipe de este proyecto, sobre todo economía y relaciones exteriores?
Expositor: Ambos son partícipes. A otras instancias del gobierno les resulta indiferente e incluso hay una cierta apatía con respecto a establecer una política de defensa. No obstante en las discusiones que se ha tenido, que el documento señala, se contempla que para establecer una política de este tipo es necesario liberalizar las restricciones que hay en los presupuestos de las fuerzas armadas, definidos en un mínimo por ley. Eso hay que flexibilizarlo.
En segundo lugar, a la luz de lo que significa la política de defensa, establecer si la nueva política de defensa va a significar un aumento en la manutención o una reducción. En este sentido no hay una posición tomada sobre si hay que aumentar o no, porque todavía no se sabe qué es lo que hay que hacer y en cuánto tiempo. Hay claridad en que esta política de defensa se va a implementar en el tiempo, ya que todo lo que se relaciona con la parte vecinal implica todo un tipo de negociación y convencimiento que no es corto, porque implica además imponer otras situaciones, incluso convencer a nivel interno a todos los partidos políticos de la necesidad de poder llegar a ésto.
Las cúpulas partidarias están de acuerdo, pero el problema son las bases. Por eso se trata de un proceso que no es corto, ya que su implementación implica un cambio completo de las cúpulas militares y eso va a tener que estar definido.
Ya se quiere comenzar a discutir, por ejemplo, el término de la institución del comandante en jefe y entonces la reforma ya no va en orden a discutir la inamovilidad de éste sino a hacerlo desaparecer, que es mucho más osado, pero que es más sostenible argumentalmente. Pero eso implica que esa idea debe estar incluída en una idea mucho más grande.
No se identifica: ¿Existe alguna previsión en esta política de defensa con relación a la participación de Chile en operaciones de paz de las Naciones Unidas dentro de la región?
Expositor: No, no hay previsiones al respecto y creo que se dejó afuera por razones precisas. Creo que eso no está definido porque no tiene una posición clara al respecto, ya que va a depender de las relaciones multilaterales que se tengan. Eso tiene que ver mucho con el acercamiento de Chile al Mercosur desde el punto de vista estratégico, de lo que significa la negociación de gente con NAFTA, y además creo que en último término depende mucho de lo que va a hacer Brasil, que está marcando mucho lo que pasa a futuro. Por eso creo que se está un poco a la espera, igualmente con lo que pase en el Paraguay, donde cada vez es más insistente la idea de un autogolpe y hay bastante presión al respecto. Yo he tenido oportunidad de reunirme con políticos del Partido Colorado, de la oposición y todo el mundo huele que algo pasa.
Prieto: Rescato un poco lo planteado por el Sr. Ugarte, en cuanto a algo que usted incluso aceptó en su explicación, que es la subsistencia en Chile de una coexistencia entre el poder político y el poder militar. Si ésto es así ¿hasta qué punto el poder formal en la subordinación del mando, que sería lógico en ciencias del comando, puede firmar acuerdos internacionales, como los de no proliferación? ¿Y hasta qué punto también tiene conocimiento de lo que las fuerzas armadas tienen en disponibilidad? Por ejemplo, hablo sobre una versión antigua que decía que Chile contaba con depósitos de armas químicas. Entonces me cabe una fantasía que es que quizás el gobierno formal obra de buena fe y con sana intención, ¿pero está en capacidad de certificar la no existencia de esos depósitos?
Expositor: Es exactamente la misma duda que tiene Chile con respecto a Argentina.
Prieto: Y un comentario más. Cuando usted hizo referencia a que desde la observación satelital se podía detectar cualquier armamento, yo le diría que el armamento químico no.
Expositor: Yo le diría que hay probabilidades por características térmicas,pero ésto es bastante específico. En todo caso, si eso fuera posible, esta información no está disponible para nosotros. Respecto al tema de armamento, Chile tiene la misma particularidad -ésto lo digo como académico- y las mismas dudas sobre armamento químico que puede tener Argentina o de otros elementos tecnológicos que hayan podido quedar acá después del proyecto Cóndor, etc. Por eso Chile está muy dispuesto a establecer de forma bilateral cuáles son los organismos de control y cuáles los de unificación.
Por eso es muy importante ir generando medidas de confianza mutua para poder establecer que esas comisiones funcionen y que sean reales, pero ése es un paso bastante grande, que supone terminar con un montón de hostilidades. La idea es poder avanzar en hecho.
Respecto a la consistencia del poder político militar, mi experiencia personal me señala, de acuerdo a toda la oficialidad que conozco y con la que tuve oportunidad de conversar, que hay una absoluta sujeción a la institucionalidad vigente. Incluso aquellos oficiales más progresistas han ido a ocupar cargos en donde nada pueden hacer y esperan su retiro. Hay una posición bastante fuerte de no entrometerse en política y no cuestionar las decisiones del Poder Ejecutivo, y aquí está el factor más complejo, en la medida que este Poder las tome con conocimiento y con estudio.
En Chile las fuerzas armadas son muy recelosas de la toma de decisiones políticas inmediatistas en cosas importantes. ¿Qué ha significado ésto en la práctica? Ha significado reuniones urgentes con ministros exteriores, o con el presidente de la república en su casa, para hacerles ver que no se podía tomar ese tipo de decisiones.
En la medida en que el gobierno no considere esas variables lleva a las fuerzas armadas a que mantengan y aumenten su nivel de inteligencia en el país. Porque en la medida en que el gobierno tome decisiones apresuradas, la inseguridad de las Fuerzas Armadas van aumentando, fortaleciendo normalmente las medidas de inteligencia interna de las fuerzas armadas, implicando una desviación de lo que es el rol de este organismo, pero que se debe hacer para saber qué está pasando, porque el gobierno no informa.
Lic. Tibiletti: Ya se ha pasado el tiempo estipulado. Creo que nuestro invitado merece nuestro agradecimiento por su esfuerzo intelectual.
En forma tentativa fijaríamos la próxima reunión para el martes 18 de junio, en este mismo lugar, a la hora habitual. Para esa fecha es posible que estén en Buenos Aires dos representantes del Instituto Brasilero de Asuntos Estratégicos acompañados de un brigadier en actividad. Esto tiene que ver con toda la tarea que estamos realizando para la realización de actividades y de investigación tanto con Chile como con Brasil. Gracias.