Base de Datos SER en el 2000



Reunión Nº 58
Fecha: 28 de Noviembre de 1995


Tema: Centroamerica: El Modelo de Seguridad Democratica Regional

Expositor: Luis Alberto Padilla




Moderador: El Dr. Luis Alberto Padilla viene de Guatemala, es abogado recibido en la Universidad San Carlos, y notario. Además es doctorado en relaciones internacionales en París, académico, profesor universitario y miembro fundador del IRIPAZ; fundador y editor de la revista de Estudios Internacionales. Fue Viceministro de Relaciones Exteriores y actual asesor de la Cancillería guatemalteca.
Es también Secretario General del CLAIP, Consejo Latinoamericano de Investigaciones para la Paz, organismo a su vez adscripto al IPRA.


Dr. Luis Alberto Padilla:
Muchas gracias. Me dirigiré a ustedes para hacer una exposición general sobre el tema del nuevo Tratado Centroamericano de Seguridad Democrática Regional, que muy posiblemente será firmado por nuestros mandatarios, los presidentes de los seis países que forman el Sistema de Integración Centroamericano dentro de unas dos semanas, si es que todo sale bien en la Cumbre Presidencial que se va a celebrar en San Pedro Sula, en Honduras.
Pero antes de referirme concretamente al Tratado quisiera hacer una breve exposición histórica de antecedentes que tienen que ver, por una parte, con la historia de la región, y por otra parte con la historia reciente de los procesos de paz y conflictos armados en la región, o sea el proceso de guerra. Por último, ya concretamente me voy a referir a lo que es este anteproyecto de Tratado de seguridad democrática para la región en su conjunto.
Lo novedoso aquí es que seis países se pongan de acuerdo para firmar un Tratado en el cual se comprometen a defenderse colectivamente de cualquier agresor extrarregional; se comprometen a tomar medidas en el campo de la seguridad policíaca, del combate al terrorismo, del combate al narcotráfico, del combate a la pobreza, que se ven como amenazas objetivas a la seguridad de la región, y se comprometen también a tomar ciertas decisiones en materia de mecanismos de resolución pacífica de conflictos, en el caso de que se produzcan conflictos entre los Estados signatarios del Tratado, etc..
Antes de referirnos concretamente a lo que es el Tratado yo creo que es importante que nos refiramos a esa parte histórica, sin cuya referencia yo creo que es difícil entender la naturaleza de este Tratado, que actualmente se discute.
La primera cuestión a señalar en la parte histórica es la que concierne a la historia de la región en materia de defensa frente a agresiones extrarregionales. Aunque parezca un hecho extraño -hoy lo conversaba con uno de los funcionarios del Ministerio de Defensa-, muchos de nuestros Estados son en efecto más antiguos que algunos de los Estados europeos, y no estamos pensando siquiera en las países que se formaron después de la Primera Guerra Mundial, los países balcánicos, dentro de los cuales está la propia Yugoslavia.
Muchas veces nuestros países no sólo son más antiguos que ellos, sino que además los Estados de nuestro continente sudamericano son mucho más antiguos, incluso en sus procesos, que algunas de las grandes naciones-Estado europeas, como la misma Alemania y la misma Italia.
Desde ese punto de vista tenemos una historia más antigua y la propia región centroamericana no es ajena a este fenómeno, porque nuestra independencia data del 1821. Primero tuvimos una federación constituida que se disolvió 15 años más tarde, en el 1840, para fortuna nuestra. Y en el año 1880, después del real poder de los liberales, desde el 71, hubo un intento de reunificación de la región por la fuerza, por la vía militar, pero que fracasó.
Obviamente no es a través de mecanismos de violencia que se puede reunificar una zona y en este caso no se pudo hacer, pero sin embargo hay que anotar detalles interesantes de la historia, como el hecho de que entre 1850 y 1855, cuando la disputa entre las dos grandes potencias, EE.UU. y el Reino Unido, era mayor por el problema de la construcción del canal interoceánico (ya que ambas potencias habían puesto sus ojos en Nicaragua, como el país más indicado para la construcción de este canal), Nicaragua fue ocupada por una fuerza expedicionaria norteamericana, que tomó prácticamente el control del país. Y en la medida en que los países centroamericanos se sintieron víctimas de una afrenta contra la dignidad nacional, a pesar de haberse roto la federación se organizó una respuesta militar que triunfó. El mercenario norteamericano fue fusilado y las huestes de esta expedición militar fueron diezmadas.
Luego, a principio de este siglo, Nicaragua vuelve a ser ocupada por dos razones: ya se había construido el Canal de Panamá y ya la pelea no era por la ruta transoceánica, que eran los problemas que enfrentaban a EE.UU. con la región en aquel entonces. En ese entonces también hubo un apoyo de los otros países con el gobierno de Nicaragua.
Es decir que hay una historia de colaboración entre las fuerzas armadas de la región que es importante traer a cuento, e incluso en las que participaron las fuerzas armadas de Costa Rica mientras existieron; porque en 1948, como resultado de lo que ellos llaman "su guerra civil", su conflicto civil interno, todos sabemos que pasa a ser uno de los países de la región que carece de ejército. También al día de hoy en Panamá fue disuelta la Guardia Nacional debido a la invasión de los EE.UU. en 1989. Pero en 1948 lo tenía y participó en todos los hechos históricos de nuestros países.
Entonces, todos estos países son importantes porque en el fondo hay una especie de raíz histórica que explica estos fenómenos.
Así las cosas llegamos a la década de los 70, en la que como todos sabemos en 1979 triunfó la revolución sandinista en Nicaragua y esto causó un problema serio a nivel regional, porque el antiguo ejército de Somoza fue disuelto y en su lugar se creó el Ejército Popular Sandinista (EPS), que introdujo de lleno a la región centroamericana en la vorágine de la confrontación de las dos grandes potencias y de la guerra fría.
Esto duró entre 1980 y 1990; fue una década completa de confrontación militar en la región, que se expresó sobre todo a partir de los conflictos internos de países como Guatemala y El Salvador, y también por supuesto en Nicaragua, aunque con designio distinto al de aquellos, puesto que en estos dos casos fue en oposición de signos marxistas que se oponen a los gobiernos, y en el caso de Nicaragua es una oposición de signo conservador, que se opone a un gobierno de idea revolucionaria nacionalista.
Así las cosas, en 1984 se crea el Grupo Contadora, que es un intento importante en la medida que el mismo, conformado por los gobiernos de los países que se sienten de algún modo cercanos a la región y a quienes les preocupa lo que está ocurriendo en Centroamérica (Colombia, Venezuela, Panamá y México), intenta buscar una solución política del conflicto en la región e impedir lo que en aquel momento se veía como una inminente intervención de los Estados Unidos en la región.
Ya se habían instalado las bases militares en Honduras -que por cierto todavía están y así se explica uno de los capítulos del Tratado que vamos a ver inmediatamente, que hace referencia a ese problema de la existencia de bases militares extranjeras-. Ya había bases en Honduras, los EE.UU. estaban apoyando casi abiertamente al famoso "Comandante Cero" desde Costa Rica, para realizar expediciones militares a partir de ese territorio, sobre Nicaragua. Lo mismo ya comenzaba a ocurrir desde Honduras, con la otra fracción que se llamó la resistencia nicaragüense.
En ese sentido la actividad del Grupo Contadora es muy importante, porque la región logra, gracias a la negociación promovida desde afuera, "detener" eso que ya se veía como una invasión o como una presencia militar directa de los EE.UU. sobre territorio nicaragüense.
El Grupo Contadora no logró entonces su objetivo de que se firmara un acuerdo de paz y de operaciones en Centroamérica y que se detuvieran los conflictos como se había propuesto, pero sí logró detener la intervención directa de los EE.UU. en aquella época. Sirve además de base para que en 1986, después de realizado un proceso de transición democrática exitoso en Guatemala, que puso fin a cerca de 20 años de autoritarismo bajo la hegemonía de las fuerzas armadas, se realizaran elecciones de asamblea constituyente en 1984. En 1985 hay elecciones democráticas, ganadas por el partido demócrata cristiano, y llega al poder el Sr. Cerezo.
Una de las virtudes del gobierno de Cerezo fue haber promovido hacia el exterior esta política, llamada de neutralidad activa, porque ya durante el régimen militar los jefes militares habían logrado separar a Guatemala de la línea de confrontación hacia Nicaragua, declarando por lo tanto la neutralidad. Esta línea política fue continuada por el Presidente Cerezo, quien va más allá del declararse simplemente neutrales ante la situación que prevalecía en Nicaragua, y pide a los presidentes centroaméricanos que se reúnan en la ciudad guatemalteca de Esquipulas, muy conocida por ser un lugar de peregrinación religiosa, y donde se encuentra un santuario muy frecuentado por la feligresía católica de todos los países centroamericanos. Cerezo logra que a esa ciudad lleguen los cinco presidentes, incluyendo en aquel entonces al Presidente Daniel Ortega, de Nicaragua.
Como ustedes comprenderán, ésto es insólito, porque hasta ese momento los presidentes centroamericanos no reconocían la legitimidad del gobierno de Ortega. Había incluso por parte de los EE.UU. un rechazo total a la supuesta legitimidad que aducía Ortega, sobre la base de haber triunfado en una revolución armada.
Esto dio lugar al proceso de paz de Esquipulas II, que como todos recordaremos logró, en 1987, en la ciudad de Guatemala, después de un año de arduas negociaciones, la firma del acuerdo de paz llamado "Esquipulas II".
Si bien este acuerdo recoge la mayoría de los elementos que ya estaban contenidos en el Acta de Paz y Cooperación de Centroamérica, que había sido propuesto por el grupo Contadora, tiene como novedad el agregar los puntos principales que estaban contenidos en el acta de Contadora, como la necesidad de que los gobiernos de la región dialogasen con sus respectivas oposiciones armadas. Es decir, que tanto los guatemaltecos, como los salvadoreños y los costarricenses se comprometieran a tener una negociación con las fuerzas armadas a los fines de poner fin con los tres conflictos armados de la región, por la vía de la negociación y del diálogo.
Esto en aquel momento era casi un desafío a la política norteamericana en la región, porque los norteamericanos apostaban en aquel entonces a la solución y al triunfo militar en esos conflictos. En el caso de Nicaragua, ellos estaban convencidos de la posibilidad de que la Contra derrocara el Gobierno Sandinista. En el caso de El Salvador también pensaban que la ayuda militar que daban al gobierno salvadoreño iba a ser lo suficientemente importante como para terminar con el desafío militar que representaba el FMLN para el gobierno salvadoreño.
Por supuesto que estas cosas nunca se dijeron oficialmente para el departamento de Estado. Esto nunca fue algo reconocido como una política del gobierno de los EE.UU., ya que ellos siempre dijeron apoyar a Contadora. También manifestaron su acuerdo de principio en lo decidido por los presidentes latinoamericanos en Esquipulas.
Sin embargo, es un hecho conocido que los centroamericanos no simpatizaban con esa decisión que habían tomado nuestros mandatarios en aquella época.
Así las cosas se inicia esa negociación del gobierno nicaragüense con la Contra, en la cual tiene éxito, en la medida que se sentía que no había entusiasmo por parte del gobierno norteamericano por esas decisiones del acuerdo de Esquipulas. Justamente pienso que debido a ello se decide apelar a las Naciones Unidas como organismo de verificación y control de los acuerdos a los que llega el gobierno nicaragüense con la oposición armada de la resistencia nicaragüense.
Como resultado de eso se establece el Grupo de Observación de las Naciones Unidas para Centroamérica, que es la denominación oficial que se encarga de verificar el cumplimiento de los acuerdos, sobre todo en el tema de tráfico de armas de Honduras hacia Nicaragua y desde este país hacia El Salvador.
Con posterioridad a este acuerdo de paz de Nicaragua, que fue mediado por la Iglesia Católica nicaragüense, se inicia el proceso de paz de El Salvador, bajo la mediación ya directa en este caso del Secretario General de Naciones Unidas.
Esta negociación dura dos años, y en 1991 se firma el acuerdo llamado de Chapultepec, México, porque se firma en presencia del Presidente de México y el Secretario de las Naciones Unidas. Se trata de un acuerdo muy complejo -no voy a entrar en detalles- pero que fundamentalmente se puede resumir en el hecho de que ambas partes acuerdan la separación total de las funciones de seguridad en cuanto a seguridad exterior, que queda a cargo de las fuerzas armadas, y la seguridad interior queda a cargo de una nueva policía, que se reestructura y reorganiza. En El Salvador el FMLN se desmantela como fuerza militar y bajo la garantía y control de las Naciones Unidas se establece una misión específica para garantizar también el cumplimiento de estos acuerdos, llamada Observaciones de las Naciones Unidas para El Salvador (ONUSAL), que incluso aún hoy está presente bajo el nombre de Misión de las Naciones Unidas (MINUSAL).
Estos acuerdos son muy complejos, ya que hay asuntos de tierras, otros que tienen que ver con la reinserción de los ex-combatientes a la vida civil, etc.
Por último tenemos a Guatemala, que fue muy reticente. Los jefes militares de nuestro país se oponían totalmente a negociar con la guerrilla, puesto que ellos se consideraban victoriosos en la lucha armada que se había venido desarrollando en el país desde principios de los año 60 y que dura hasta la fecha. Entonces no consideraban en absoluto necesario que se efectuara esta negociación.
No caben dudas de que tanto la presión interna como la externa fueron muy fuertes. En cuanto a la interna, fue fundamentalmente organizada por Monseñor Quesada Toruño, que fue el conciliador nombrado a raíz del acuerdo de Esquipulas para el proceso guatemalteco, que funcionó como conciliador y en un primer momento organizó una serie de reuniones en el exterior del país, con organismos representativos de diversos sectores de la sociedad, dentro de ellos sindicatos, iglesias, cámaras empresariales, grupos de académicos, etc. En todas esas reuniones se produjeron declaraciones conminando al ejército y a la guerrilla a tener negociaciones de paz, lo cual se logró finalmente en 1991, cuando se firma el acuerdo marco para las negociaciones de paz, entre el gobierno y la guerrilla guatemalteca. Estamos hablando de abril de 1991, que fue cuando se iniciaron estas negociaciones, que todavía duran, pero actualmente bajo la supervisión de las Naciones Unidas.
Hemos ya logrado cinco acuerdos importantes, dos en la época del ex-Presidente Serrano, y tres bajo la administración de León Carpio. Uno de ellos es un acuerdo sobre derechos humanos, otro sobre identidad y derecho de los pueblos indígenas, hay un acuerdo sobre el problema de los refugiados, un acuerdo sobre la definición y el sentido que se le da a la democracia en el país y otro que establece el calendario y la agenda de la negociación.
En el marco de este gran contexto general que les he planteado resulta interesante también referirnos al proceso de integración centroamericano. Este proceso de cinco países a los que actualmente se agrega Panamá, se inició en 1960 aproximadamente. Sin embargo, debido a que en esos años no se consideraron los aspectos sociales, ni aspectos relacionados, por ejemplos, con las estructuras en países en los que existían gobiernos democráticos (Costa Rica), mientras que en otros existían gobiernos dictatoriales (Nicaragua, Guatemala y El Salvador); debido a ésto y a fenómenos muy largos de explicar en estos momentos, el proceso de integración se quebró a principios de los 70, donde la mal llamada "guerra del fútbol" entre Honduras y El Salvador es el dato más importante.
En 1987 gracias a Esquipulas, en forma paralela a la integración política que se comienza a dar de hecho gracias a los acuerdos de paz, se inicia una reestructuración de la integración económica y ésta comienza a funcionar nuevamente con el mecanismo de las reuniones cumbres presidenciales (hasta la fecha llevamos realizadas unas 16). A partir del proceso de integración reimpulsado a partir de 1991, ya con los acuerdos de paz de Nicaragua y El Salvador, se vuelve además a un proceso de integración política y económica, y se crea el sistema de integración centroamericano.
En ese tratar de englobar todos los problemas económicos, sociales, políticos y militares, se acuerda la creación de la comisión de seguridad. Esta comisión está integrada por los Viceministros de relaciones exteriores y de la defensa de todos los países centroamericanos.
Debo advertirles que todos nuestros países, (por lo menos es por ley en el caso de Guatemala), tienen ministros y viceministros militares de la defensa. En el caso guatemalteco la ley establece que el ministro de defensa tiene que ser un militar de alto grado y no puede estar retirado. Esto tiene la ventaja de que tanto ellos como viceministros son militares con alto mando efectivo. Por eso los viceministros que integran la Comisión de Seguridad deciden comenzar a tratar una serie de problemas que son clásicos dentro del tema de la seguridad a nivel de balance de fuerzas y de equilibrio de fuerzas en la subregión.
Pero obviamente en el año en que ésto se decide, año 1989, la situación sigue siendo muy complicada. En el caso de Nicaragua todavía están los sandinistas en el poder en ese momento y a la salida de ellos, en 1990, se reinician las conversaciones pero en realidad no es hasta el año pasado, en que por un mandato específico de los presidentes se reactiva esta negociación de la comisión de seguridad y se le pide a la cancillería nicaragüense que prepare un proyecto de Tratado centroamericano de seguridad.
Este proyecto se elabora por parte de los nicaragüenses y finalmente llega a la mesa de discusiones y se logra mejorarlo a partir de una serie de reuniones. La negociación ha sufrido muchas dificultades. Los países han venido presentando sus propuestas de diversa índole, pero finalmente nos encontramos con un instrumento que yo creo bastante bien logrado, que es este anteproyecto que propone lo que se llama un modelo centroamericano de seguridad democrática.


El Tratado Centroamericano de Seguridad Democrática.
El art. 1º del anteproyecto del Tratado dice textualmente que el modelo centroamericano de seguridad democrática es parte del sistema de integración centroamericana. El sistema es el órgano político que regula las relaciones entre los Estados; porque además de las relaciones económicas, que están reguladas por el Tratado de Integración Centroamericana, que data del 60, existe este organismo secretarial político llamado SICA y cuyo contenido complementa las disposiciones del protocolo de Tegucigalpa, a las cuales está subordinado el presente Tratado.
El artículo 2 dice que el modelo centroamericano de seguridad democrática está basado en la democracia y en el fortalecimiento de sus instituciones y el Estado de derecho en la existencia de gobiernos selectos por sufragio universal, libre y secreto, y en el irrestricto respeto de todos los derechos humanos en los Estados que conforman la región centroamericana.
El modelo centroamericano de seguridad democrática tiene su razón de ser en el respeto, promoción y tutela de todos los derechos humanos, por lo que sus disposiciones tienen por objeto garantizar la seguridad de todos los Estados centroamericanos y la seguridad de las personas que habitan en la región.
Vean ustedes el cambio que se da de la idea de una seguridad basada en defensa de territorios y de Estados y gobiernos establecidos, hasta de seguridad de las personas, mediante la creación de condiciones que permitan a los habitantes su desarrollo personal, familiar y social en paz, libertad y democracia. Está sustentada en el fortalecimiento del poder civil, el pluralismo político, la libertad económica, la superación de la pobreza y la pobreza extrema, la promoción del desarrollo sostenido, la protección al consumidor, al medio ambiente y al patrimonio cultural (que es un tema muy importante y lo introdujo Guatemala por la depredación de objetos arqueológicos de gran valor, sobre todo provenientes de la antigua cultural maya), la erradicación de la violencia, la corrupción, la impunidad, el terrorismo, la narcoactividad y el tráfico de armas, el establecimiento de un balance razonable de fuerzas, que tomen en cuenta la situación interna de cada Estado, y la seguridad y defensa colectiva regional.
Este es el modelo centroamericano de seguridad. Hay además una descripción de principios y objetivos, que no voy a detenerme en ello porque es demasiado largo, y luego se declaran ciertos objetivos complementarios. Acá lo notable es que hay una tendencia a no burocratizar y ésto es importante, porque no se crean órganos especiales, sino que se deja que sean los que ya están funcionando de hecho como resultado del proceso integrador, cuyas máximas instancias son la Reunión de Presidentes, el Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores y la Comisión de Seguridad, y los consejos sectoriales e intersectoriales, que ésto ya tiene que ver con cada uno de los campos específicos. Por ejemplo, en materia de seguridad ciudadana, todo lo que tiene que ver con organismos policíacos o bien si se trata de protección del patrimonio cultural hay órganos específicos que provienen de los ministerios de educación, en el caso de Guatemala del Instituto de Antropología e Historia.
La Reunión de Presidentes es la instancia suprema de este modelo, como lo establece el artículo 6, y a ellos les corresponde conocer los asuntos de la región que requieren de sus decisiones en esta materia a nivel nacional y regional, de acuerdo con lo establecido por el protocolo de Tegucigalpa.
El capítulo 4 establece cuales son las composiciones y funciones de la comisión de seguridad. Esencialmente es ejecutar las decisiones que le encomienda la reunión de presidentes y el Consejo de Ministros; evaluar el cumplimiento de los acuerdos en materia de seguridad; examinar los problemas de seguridad; fortalecer los mecanismos de coordinación operativa en la tarea de defensa, seguridad pública y cooperación solidaria frente a emergencias humanitarias, amenazas y desastres naturales.
Es bastante complejo elaborar tareas de coordinación a nivel regional, con organismos y cuerpos internacionales dedicados al mantenimiento de la paz, seguridad y lucha contra amenazas a la seguridad ciudadana, que serán elevadas previamente al consejo de ministros de relaciones exteriores; organizar el mecanismo centroamericano de información y comunicación para la seguridad, etc.
Los siguientes capítulos ya se dedican a especificar cuales son componentes del Tratado en sí.
El capítulo 5, por ejemplo, se refiere a las medidas de fomento de la confianza, gestión de crisis y solución de conflictos.
En cuanto a estas medidas, es interesante la especificación de, por ejemplo, el inciso g) del artículo 18, referido a cuando cada Estado debe notificar por escrito a los demás Estados parte, por la vía diplomática, con 30 días de anticipación, cualquier maniobra, desplazamiento o ejercicio militar terrestre, aéreo o naval planificado, que se realice a menos de 30 km. de la frontera con otro Estado parte, bajo determinadas condiciones que se enumeran, entre las cuales están: cada vez que participen más de 10.000 efectivos; que participen fuerzas pertenecientes a otros países distintos a aquel en el que se efectúan; que se efectúen más de 20 salidas de aeronaves, incluidos helicópteros artillados; en las que se prevé el lanzamiento de más de 300 paracaidistas; en las que participen más de 100 efectivos de las fuerzas navales; en las que participen 10 o más carros de combate; etc.
Más adelante el Tratado considera, siempre sobre el tema de las medidas de confianza y seguridad, un capítulo sobre limitación y control de armamentos, en el cual los Estados parte se comprometen a alcanzar mediante la negociación un balance razonable de fuerzas, por medio del establecimiento de un sistema de limitación y control de armamentos y un programa eventual de adecuación de presupuestos militares, tomando en cuenta la situación interna de cada Estado. (Art. 45)
El art. 46 establece que se comprometen a adquirir, mantener o permitir el estacionamiento o tránsito de sus territorios de armas de destrucción masiva e indiscriminada, incluyendo las armas químicas, radiológicas y bacteriológicas. Los Estados parte se obligan a su vez a no construir o permitir edificar en sus respectivos territorios, instalaciones para almacenar este tipo de armas; es decir, con contenidos de destrucción masiva o las que tienen que ver con armas químicas, etc.
Además, reafirma las obligaciones asumidas en el Tratado de Tlatelolco, y también se asume tener un efectivo control sobre los armamentos, para lo cual se comprometen a presentar con la periodicidad que establezca el Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores, un informe sobre la composición de sus instituciones armadas y de seguridad pública, su organización, instalaciones, armamentos, materiales y equipos, dejando a salvo aquellos aspectos que por su naturaleza se encuentren reservados en la constitución de cada Estado.
El informe con carácter de secreto de Estado y regional será elaborado de conformidad con el formato y contenido de inventario que acuerde la comisión de seguridad y incluirá todos los datos navales, aéreos, terrestres y de seguridad pública necesarios para que la información proporcionada sea completa, transparente y verificable única y exclusivamente por las instancias del modelo establecido en el art. 5 del presente Tratado, etc. Otro compromiso es el de proporcionar información en el seno de la comisión de seguridad, sobre sus respectivos gastos militares y de seguridad pública, aprobados por sus presupuestos para el año que está en ejercicio, tomando como marco de referencia para ello el instrumento para la presentación internacional normalizada de informes sobre gastos militares, adoptado por la Organización de Naciones Unidas el 12 de diciembre de 1980, de conformidad con lo establecido en el art. 10 del presente Tratado.
Asimismo se comprometen a realizar el sistema de registro centroamericano de armamentos y sus transferencias, de acuerdo a las propuestas que elabore la comisión de Seguridad.
Las otras disposiciones del Tratado tienen que ver con asuntos que normalmente han estado reservados al campo de la seguridad pública pero que no se han incluido dentro de Tratados de seguridad en los que se establezcan obligaciones y derechos en materia de la seguridad militar y defensa. Se trata en estos casos de la seguridad entendida en un sentido amplio, que abarca todo lo que se refiere a amenazas provenientes de situaciones de pobreza, de situaciones que tienen que ver con la cuestión económica-social, o bien amenazas provenientes del crimen organizado, del narcotráfico, de la corrupción, etc.
No me voy a referir a estos capítulos, porque puede resultar demasiado cansador y largo que lo haga y así dejamos tiempo a la discusión y el debate. Voy a dar lectura solamente a los títulos de cada uno de ellos. Por ejemplo: se refieren al marco jurídico de actuación de las autoridades públicas, fuerzas armadas y de seguridad.
Es interesante destacar que el art. 24 obliga y compromete a los gobiernos de la subregión a que las fuerzas de seguridad de sus respectivos países se basen para la represión de la criminalidad, en normas internacionales, como la Declaración de los Principios Fundamentales de Justicia para las Víctimas de Delitos y Abuso de Poder; el Conjunto de Principios para la Protección de todas las Personas sometidas a toda forma de Detención o Prisión; las Reglas de Naciones Unidas para la Protección de Menores Privados de Libertad; la Declaración sobre la Protección de todas las Personas contra las Torturas y otras Penas Crueles Inhumanas o Degradantes y el Código de Conducta; y se comprometen a elaborar códigos de conducta para funcionarios encargados de hacer cumplir la ley.
Hay obligaciones en materia de seguridad pública, de superación de la pobreza y de extrema pobreza, de erradicación de la corrupción, de la narcoactividad y del comercio ilícito de precursores y delitos conexos, del terrorismo y del crimen organizado. Aquí también hay un compromiso de los gobiernos a suscribir el convenio para la represión del apoderamiento ilícito de aeronaves del año 1963; el convenio para prevenir y sancionar los actos de terrorismo configurados en delitos sobre las personas y situación conexa cuando éstos tengan trascendencia internacional de 1971, y el convenio para la represión de actos ilícitos contra la seguridad de la aviación civil del mismo año; para la represión y castigo de delitos para las personas internacionalmente protegidas, incluidos los agentes diplomáticos, de 1973; la convención internacional sobre la toma de rehenes, de 1979; etc.. Es decir, todos los instrumentos internacionales que existen sobre los problemas de terrorismo.
Luego hay obligaciones para la erradicación del tráfico ilegal de armas, material y equipos militares; obligaciones en materia de erradicación de la impunidad; obligaciones en materia de protección a los consumidores, al medio ambiente, patrimonio cultural y delitos relacionados; limitación y control de armamentos; prohibición de apoyo a fuerzas irregulares; obligaciones en materia de asesores, bases, escuelas, e instalaciones militares y de seguridad pública extranjeras, con relación a la presencia de bases extranjeras norteamericanas en territorio hondureño, y por supuesto Canal de Panamá, porque todavía están presentes los americanos allí.
Hay un mecanismo centroamericano de información y comunicación para la seguridad y solución pacífica de controversias. Se ha dejado el sistema contemplado en el derecho internacional, referido a la obligación de los Estados miembros del Tratado a recurrir a los mecanismos de negociación y de diálogo para resolver todos los conflictos que pudieran surgir entre ellos y a la mediación, que incluso puede ser propuesta por el secretario general del SICA y también, como cuestión novedosa, a la Corte Centroamericana de Justicia, que es una creación del sistema de creación centroamericano bastante reciente. La verificación y control estará a cargo del consejo de ministros de relaciones exteriores y la comisión de seguridad, en cooperación solidaria ante desastres y amenazas, seguridad y defensa colectiva, en donde el art. 68, por ejemplo, dice con claridad que cualquier agresión de un Estado situado fuera de la región contra la integridad territorial, soberanía o independencia de un Estado centroamericano será considerado como un acto de agresión contra los demás Estados centroamericanos.
Lo que no está establecido, porque está en discusión en estos momentos, es cuáles son los mecanismos para tomar una decisión de las fuerzas armadas de los países donde están establecidas, o de las fuerzas de seguridad, para que la subregión se defienda de manera colectiva. Esto aun está en discusión.
Les agradezco por su presencia y aquí termino.


DEBATE

Almte (R) Fernando García: ¿Cuál es el rol del Parlamento en los distintos países con respecto a este Tratado de Seguridad Democrática?

Dr. Padilla: En el Tratado no está previsto un rol específico para el Parlamento, e incluso se podrá considerar una laguna del mismo. En todo caso esto se relaciona con el rol que históricamente han tenido nuestros Parlamentos en el tema de la seguridad y defensa, que ha sido bastante escaso, porque a pesar de que en todos ellos existe una comisión de defensa, en ninguno de los países hasta donde llega mi conocimiento esta comisión, por ejemplo, tiene facultades reales para ingerirse en la formulación de la política de defensa del país o del presupuesto de las fuerzas armadas. Hasta ahora los diputados han sido sumamente cautos y prudentes para tratar los asuntos relacionados con las fuerzas armadas, creo que también por cuestiones relacionados con el rol histórico que les ha tocado jugar en nuestros países, con la excepción del caso costarricense.
Por eso yo diría que eso es una laguna, pues no está considerado en el Tratado y diría que es algo que debe ser revisado, dado que existe un órgano de integración centroamericano, que es el Parlamento Centroamericano, de creación reciente a raíz de una propuesta del gobierno de Cerezo, que está funcionando actualmente y al cual aún no está integrado Costa Rica, pero sí los otros países, incluido Panamá.

Lic. Jaime Garreta: Quisiera hacer un breve comentario respecto de algo que hemos estado hablando hoy a la mañana en nuestra visita a Cancillería, y es el hecho de que este Tratado de seguridad democrática tiene como base un proceso anterior de integración; que por razones que no son dables de explicar acá, se dio solo en el terreno de lo comercial, de lo económico, y que en un determinado momento y bajo determinadas condiciones políticas de esa región, este proceso de integración se interrumpe, ya no por razones de carácter económico sino por razones de carácter político y militar. De modo tal que, a la luz del proceso de integración que estamos viviendo nosotros en nuestra subregión, creo que el tema planteado acá por Padilla es una alerta temprana para un proceso que, en el caso del Mercosur, tiene todavía como factor esencial o como elemento de tracción fundamental, el intercambio comercial entre nuestros países de la subregión.
En este sentido la pregunta que me gustaría hacerle al Dr. Padilla es: ¿qué tanto -en el momento en que se había configurado este proceso de integración comercial o de intercambio comercial en Centroamérica- se avizoró la necesidad de tratar temas tales como el desarrollo sustentable, como el problema del reparto de la riqueza, que está previsto de alguna manera en el Tratado, problemas de tipo cultural, problemas de tipo migratorio?.

Dr. Padilla: No se tuvo para nada en cuenta. Ni las cuestiones de orden social ni las cuestiones de orden político se tomaron en cuenta en el Tratado original, de 1960. Yo diría que en buena medida el fracaso del proyecto de integración de ese año está relacionado con esta ausencia de consideración de elementos de orden sociopolítico, cultural o asociados a la problemática de la seguridad.
Por ejemplo, en el caso de Honduras, estaba llevando la peor parte en ese proceso de integración, por razones no solo económicas sino también sociales muy manifiestas, porque "la invasión", la presencia de ciudadanos salvadoreños en territorio hondureño era cada vez más importante en aquellos años, además de la problemática derivada de la desigualdad en los beneficios obtenidos en el comercio interregional. Actualmente, el proceso supone que un hondureño, un costarricense, un salvadoreño, puede trabajar en cualquiera de los países de la región sin necesidad de tener que pedir permiso de trabajo o residencia, etc., lo cual cimienta de manera efectiva el proceso integrador, al igual que las instancias de integración política, como las reuniones cumbre y las reuniones de ministros de cada área, sea salud, economía, seguridad y defensa, etc.
Es decir que el proceso que estamos viviendo ahora está teniendo resultados más concretos y más sólidos en la medida en que se están considerando todos estos factores. Definitivamente la respuesta a tu pregunta es que es absolutamente cierto que el anterior proceso integrador, que exclusivamente se basaba en temas económicos, fracasó debido en buena medida a que no se tomaron en cuenta esos aspectos.

Cap. de Navío (R) Carlos Raimondi: Me parece que has hecho una buena exposición de un proyecto que resulta cuando menos fascinante, pero encuentro endebleces en el hecho de la casi nula participación de los parlamentos; o en quizás la excesiva participación de los militares a través de los ministerios de defensa nacional; también creo que no hay mayores precisiones de las estrategias económicas para llevar adelante un plan tan importante como el que has expuesto.
Mi pregunta es ¿hay voluntad política para llevar esto adelante? En caso afirmativo, ¿cuál va a ser la estrategia económica para cumplimentar?

Dr. Padilla: Hasta ahora la respuesta a la pregunta sobre la existencia o no de voluntad política es algo que tiene que ver con las duras realidades de la región, en el sentido que más que preguntarse sobre la presencia o no de esa voluntad yo diría que hay que preguntarse sobre si las condiciones de la región obligan o no a nuestros gobernantes a adoptar este tipo de decisiones de integración. Y creo que en ese sentido la respuesta es absolutamente afirmativa, porque sin la integración nuestros países, por ser tan pequeños en dimensiones, incluso de sus mercados, por el número de habitantes que hay en la región (toda la región en su conjunto difícilmente llegue a los 24 ó 25 millones de habitantes), con países realmente subpoblados como Nicaragua, que teniendo 140.000 kms cuadrados de extensión territorial tiene apenas 4 millones de habitantes; o Costa Rica, que tiene 3 millones de habitantes y Guatemala es el país más poblado (el último censo dio que teníamos 8 millones de habitantes).
Estos son los datos, y las proyecciones eran que para este tiempo deberíamos estar en los 10 millones. Hay quienes afirman que esto se debe a que por lo menos hay un millón de guatemaltecos viviendo en los EE.UU. Pero como ustedes quieran, la región no es viable económicamente si no se une.
En cuanto a la estrategia, la misma está definida y es una estrategia precisa. Lo difícil es que los esfuerzos que se tienen que hacer a nivel interno de cada país y a nivel interestatal sean efectivamente puestos en práctica. Es la estrategia del desarrollo humano sostenible, basada en el gran paradigma de Naciones Unidas sobre el desarrollo humano.
Esto está en gran medida relacionado con la influencia que ha ejercido en todos nuestros países las Naciones Unidas, a raíz de nuestra propia petición de que se hiciesen presentes para ayudarnos a resolver los conflictos en los que estábamos inmersos.
Es así que las Naciones Unidas no solo llegaron con sus observadores militares y con sus misioneros de paz, sino que también llegaron con sus técnicos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y de todas las agencias de ese organismo, que han venido colaborando en la reconstrucción de la región, sobre todo a raíz del famoso Plan Especial para Centroamérica, que fue aprobado por la Asamblea General, precisamente a raíz del acuerdo de paz de Esquipulas. Esto ha dado lugar a que se firmara el año pasado en Costa Rica, en la "14º Cumbre de Presidentes Centroamericano" lo que se llama "Alianza para el Desarrollo Sostenible de Centroamérica", y esa es la filosofía que debería guiar los programas de gobierno.
Que eso se lleve a la práctica es otro asunto, bastante difícil por cierto, pero al menos esa es la estrategia oficialmente declarada.
Quienes hayan leído los Informes de Desarrollo Humano de Naciones Unidas y estén familiarizados con la famosa reunión de Río de Janeiro sobre desarrollo sostenible y medio ambiente, ahí están los principios generales de lo que se supone debe ser esa estrategia para el desarrollo de nuestros países.

- Cap (R) Jorge Colombo: Quisiera volver al tema de los EE.UU. cuyas intervenciones usted mencionó al pasar, y tal vez aportar algo al respecto.
Los países de América Latina han sufrido 152 intervenciones de potencias extrarregionales, incluyendo a los EE.UU., que han intervenido 110 veces al sur de Río Grande. Muy poca gente sabe que los infantes de marina de los EE.UU. desembarcaron 4 veces en la Argentina. Pero hay un error de ellos en todo esto. En su percepción, ¿cuál es la reacción de los EE.UU. ante este Tratado de seguridad democrática y especialmente del Departamento de Estado de los EE.UU.?

- Dr. Padilla: Los EE.UU. cambian su política hacia la región esencialmente a raíz de la caída del muro de Berlín y el desmoronamiento de la Unión Soviética. Con la llegada de Bush al poder en 1990; y sobre todo con la asunción de Clinton hay una nueva política hacia Centroamérica. Esto sí tiene sus antecedentes en el Tratado de Esquipulas. Es una política de respeto a las decisiones soberanas de los países centroamericanos. Por eso en otras ocasiones yo he dicho, y lo sostengo, que este conflicto y la presencia de las Naciones Unidas en la subregión y en la forma en que solucionamos finalmente nuestros conflictos internos, por lo menos en dos de los países donde ésto ya se logró, ha reforzado nuestra soberanía.
Creo que los EE.UU. tiene ahora una política respetuosa hacia nuestros países y no ven con malos ojos estas decisiones de los centroamericanos. En estos momentos si bien no demuestran un gran entusiasmo tampoco hubo oposición.

- Lic. Marcela Donadio: Si bien el Tratado es bastante detallado en cuanto a los ítems que trata, me cuesta percibir cosas relacionadas con el tema de las relaciones cívico-militares y con el papel que cumplen las fuerzas armadas en los países centroamericanos.
La pregunta es si este tema se ha debatido en el seno de estas reuniones, si se considera en estos momentos en Centroamérica este debate y en caso afirmativo cómo se está produciendo.

- Dr. Padilla: En la mayor parte de los artículos del anteproyecto del Tratado se dice de la necesidad de que las fuerzas armadas estén supeditadas a las autoridades. Incluso en algunos de sus artículos habla de autoridades civiles e incluso hubo quien propuso que se le quitara eso de "civil" y dejara nada más "autoridades constitucionalmente establecidas".
Hubo cuatro candidatos militares en las últimas elecciones de Guatemala y si bien no les fue muy bien en relación a la cantidad de votos obtenidos, sin embargo puede ocurrir que lleguen al poder.
La tendencia es a reforzar el poder democrático constitucional de las autoridades electas.
El otro punto está relacionado con la tendencia que existe a diferenciar las funciones de defensa como funciones estrictamente militares, del territorio, de la soberanía y las funciones de seguridad que se consideran más amplias y en las cuales entra todo lo que tiene que ver con la problemática ante el crimen organizado, el terrorismo, el narcotráfico, etc., que serían problemas estrictamente de seguridad ciudadana y que quedan reservadas a la competencia de la esfera de los ministerios del interior, que por cierto también participan en el campo de la seguridad, tal como el Estado lo prevé.
Lo que ocurre con las fuerzas armadas guatemaltecas es algo singular si por ejemplo hacemos una comparación con el sistema político chileno. En el caso de Chile el poder de las fuerzas armadas está ligado en buena medida a la persona del general Pinochet; en el caso guatemalteco el poder de las fuerzas armadas no está ligado a ninguna persona en particular; pero de todos modos es válido hacer referencia al caso guatemalteco, porque en este caso no habiendo ninguna disposición constitucional que prohiba, por ejemplo, al presidente destituir al ministro de defensa, como sí existe en el caso chileno, y creo que también en el caso de Honduras, pero no lo puedo asegurar categóricamente.
Lo que sí es cierto es que el Presidente de la República en el caso de Honduras no es el comandante general del Ejército, mientras que en el caso de Guatemala sí lo es. Pero ya sabemos que la autonomía y el poder de las fuerzas armadas en nuestros países, pero más concretamente en el caso de Nicaragua paradójicamente, aunque con signo distinto al que tiene en Guatemala y Honduras, también tienen un poder tremendo en el seno del aparato del Estado.
Ustedes recordarán que por un acuerdo político de Violeta Chamorro, Presidente de Nicaragua, y el Frente Sandinista de Liberación Nacional se mantuvo al Gral. Humberto Ortega como ministro de defensa hasta este año, que fue sustituido por otro jefe militar de absoluta confianza del Frente Sandinista.
En el caso de Honduras hay también mucha autonomía de las fuerzas armadas, incluso por razones legales. En el caso de Guatemala legalmente no tienen ninguna autonomía, pero en la práctica la tienen toda y es muy difícil para las autoridades civiles el efectivo control de las fuerzas militares, al extremo que uno de los puntos de negociación con la guerrilla todavía no discutido y que probablemente va a llevar una buena cantidad de meses el año próximo es el de la discusión agraria y socioeconómica. Llamo la atención a ustedes de la importancia de que en Guatemala se está discutiendo en esas negociaciones de paz entre una fuerza insurgente y un gobierno legalmente constituido, realmente las causas del conflicto interno, de la guerra. Por eso se han ido abordando en forma sucesiva en los diferentes temas de agenda, asuntos que van desde los derechos humanos o refugiados y derechos de los pueblos indios o indígenas, hasta el tema agrario y la cuestión socioeconómica y el que está pendiente, que es la función del ejército en una sociedad democrática y subordinación de las fuerzas armadas al poder civil.
Lo que se espera es que probablemente salgan decisiones del acuerdo de paz, de la negociación mediada por las Naciones Unidas, por dos representantes directos del Secretario General. Es decir que hay una legitimidad otorgada a los procesos y los acuerdos de paz que vienen de la comunidad internacional, porque además hay un grupo de países amigos del proceso de paz que están participando de algún modo como "testigos de honor de la negociación", que son nada menos que México, Venezuela, Colombia, EE.UU., Noruega y España.
Cuando se logren los acuerdos el año entrante, se van a poder introducir modificaciones que no sé qué naturaleza van a tener, pero que por ahí ésta va a garantizar que efectivamente haya ese control que se supone debe existir siempre de parte de las autoridades legítimamente constituidas, sobre las fuerzas militares.
Pero debes darte cuenta que mencioné Guatemala, Honduras y Nicaragua. El Salvador es distinto, porque ahí el ejército fue totalmente reestructurado debido a los acuerdos de paz, y todo el mundo considera que las fuerzas armadas salvadoreñas ya no tienen la antigua autonomía y el antiguo poder. Eso hay que considerarlo.

- Raúl Soria: ¿Existe una jerarquía de las amenazas por parte de los líderes políticos? ¿Cree Ud. que ese Tratado a ser firmado es un elemento político para prevenir tanto las amenazas internas como las externas, apuntando sobre todo a estas últimas? Es decir, pensar que si se postula que el Tratado tiene elementos que van hacia el objetivo de preservar el sistema democrático y apuntalar la integración, y esto se logra, no habrá motivos para la intervención estadounidense.

- Dr. Padilla: Le diría que la verdad es que en estos momentos los centroamericanos no tenemos ninguna animadversión hacia el gobierno norteamericano. Creo que esa "amenaza" de la intervención norteamericana ha desaparecido por completo. Nunca fueron los EE.UU. tan poderosos en la época reciente, porque en otras épocas en mi país, por ejemplo, derrocaron al gobierno institucional de una manera desastrosa, al extremo que el origen de la guerra interna en Guatemala y de la insurgencia y de este movimiento con el que ahora el gobierno está negociando se encuentra allí, con el derrocamiento del gobierno del Presidente Arbenz, cuyos restos hace poco fueron repatriados y se le rindieron honores militares, porque una de las víctimas de esta ofrenta al honor nacional fue el ejército guatemalteco. Como todos sabemos, se organizó un grupo de mercenarios que intervino el país y hubo un golpe de Estado, pero hubo oficiales que se levantaron en armas, incluso los propios cadetes de la escuela militar. En fin, hay una larga historia que determinó que incluso oficiales militares estuvieran en el origen de la insurgencia armada en los años 60.
Pero yo diría que toda esa historia ha quedado atrás, en la medida en que terminó la guerra fría, que era lo que estaba sobredeterminando todos estos procesos. Diría que en estos momentos los EE.UU. son aliados de los procesos de democratización de nuestros países; yo diría que esa antigua amenaza que se veía, por lo menos por parte de ciertos sectores de las sociedades de nuestros países en los EE.UU., ha desaparecido por completo.
Ya no hay más ese sentimiento. Hay una buena relación con Washington que creo hay que profundizar, y creo que es fundamental para el proceso de integración.
Por otro lado, con respecto a la amenaza militar, en el sentido de la tentación de nuestras fuerzas armadas de intervenir para hacerse del poder y conducir los destinos de la nación cuando ellos consideraba necesaria su intervención, el Tratado apunta de alguna manera a prevenirlo.
Pero también diría con un alto sentido de optimismo que ésto se debe también en buena parte a que son los propios militares, los jefes de nuestras fuerzas armadas, los que están convencidos de que eso es lo mejor para el desarrollo democrático y económico de nuestros países, porque aunque puede haber sectores dentro de las fuerzas armadas que se oponen a este proceso y piensan que no convienen, las cúpulas militares que están frente a nuestros ejércitos están de acuerdo, y si no fuera así no hubiera habido en ningún momento este anteproyecto de Tratado, porque en la negociación del mismo han estado los jefes militares más importantes de nuestros países, al igual que lo están también en la negociación de paz. Porque la comisión de paz del gobierno de Guatemala está integrado por tres civiles altos funcionarios del gobierno y por tres altos jefes militares, generales del Ejército.
Entonces diría que los militares mismos están convencidos de que ésta es la mejor fórmula para solucionar el problema de que eventualmente en el futuro alguien quisiera repetir el esquema del acceso al poder vía golpe de Estado.
Por último, en lo que concierne a las amenazas internas provenientes de la subversión, el terrorismo, delincuencia y todos los problemas que conocemos, me parece que por fin los líderes del establishment centroamericano se han dado cuenta de que la mejor manera de atacar estos problemas es no solo por la vía de la represión sino también por la de la prevención. De ahí que se han fijado estos parámetros de concertación alrededor del desarrollo sostenible, del desarrollo humano, del combate a la pobreza, como criterios generales para ir superando los problemas económico-sociales de la región.

- General Herrera: Comparto que es fascinante este proyecto de Tratado, sumamente detallado, me llama la atención todo el espectro de temas. ¿Hay realmente consenso sobre esto? ¿Podemos decir que es una consecuencia histórica?

- Dr. Padilla: En estos momentos afortunadamente los valores de consenso prevalecen entre los que se encuentran en la cúpula del mando político y militar de nuestros países y por consiguiente ellos están fijando las pautas de la dirección general del proceso.
En cuanto a la segunda pregunta, es una consecuencia histórica y es importante su pregunta, porque somos Estados más antiguos que muchos países europeos, con una larga historia, que incluso se remonta a la colonia, la cual determina que en el fondo los centroamericanos nos sentimos parte de una misma razón, a pesar de que por azares de destinos históricos ahora estemos separados en cinco países distintos. Pero hay una especie de confianza, de sentimiento de comunidad nacional en todo Centroamérica, que es lo que está determinando que de pronto aparezcan fenómenos como ésto.
Esto no es pura retórica, porque toda esa raíz histórica explica el fenómeno.

- Rut Diamint: Todo es esfuerzo de pacificación en buena parte se hizo apoyado por el esfuerzo de Contadora, que luego termina siendo el grupo Río. Todo ello tiene un gran peso de asociación latinoamericana fuerte inicial frente al empuje que tenían no solo frente a los países latinoamericanos sino también frente a Europa. EE.UU. revitaliza a la OEA y ésta vuelve a cumplir un rol en tratar de arreglar ciertas cuestiones latinoamericanas.
Lo que me gustaría saber es cuál es la posición de Guatemala y Centroamérica en la OEA. ¿Qué es lo que esperan y buscan en ella? ¿Por qué tienen en estos momentos un rol tan bajo en el grupo Río?

- Dr. Padilla: Es curioso pero es necesario insistir en que el origen del Grupo Río está relacionado con la necesidad que había en aquel entonces. El Grupo Contadora se sentía muy débil frente a la política de Reagan de aquella época y recurre al apoyo de los países sudamericanos, que conformaron inicialmente el Grupo de los Ocho, entre los cuales estaban Brasil y Argentina. Después ésta pasa a ser el Grupo de los Diez al agregarse dos países más, y finalmente pasa a ser el Grupo Río.
Esto inicialmente nació como una fórmula para apoyar a Centroamérica. A raíz de la intervención norteamericana en Panamá en el 89, Panamá sale del Grupo Contadora y del Grupo de Río. No querían legitimar esa manera de acceder al poder, y Centroamérica se adscribe al Grupo de Río, que ya adquiere un carácter interesante desde el punto de vista de la integración política de América Latina en su conjunto, aunque existe también la propuesta del Parlatino, de la creación de una comunidad latinoamericana de naciones.
Pero en todo caso esto explica de algún modo el bajo perfil de Centroamérica dentro del Grupo de Río, que es consecuencia de que los cinco países por separado no formen parte del mismo, sino que es un país centroamericano el que representa a la región en forma rotativa. Creo que actualmente lo hacen los nicaragüenses, y nosotros lo hicimos hace dos años. Esto resta peso a la región dentro del grupo, ytiene a los centroamericanos un poco resentidos. En algunas ocasiones se ha planteado el tema dentro del Grupo Río, el cual siempre responde "¡cómo vamos a hacer para lograr consenso con 5 más!". Hay allí una dificultad a superar, porque yo creo que para Latinoamérica el Grupo Río es importante y es el embrión de un sistema de integración política latinoamericana hacia el futuro.
Respecto de la OEA, creo que éste es un momento coyuntural muy importante, que debería ser visto desde la perspectiva de la necesidad de fortalecer el multilateralismo. Si alguna manera tenemos no solo en América Latina sino a nivel mundial de evitar que en el futuro se sigan presentando situaciones en las cuales unilateralmente el gobierno de los EE.UU. decide intervenir en los lugares en donde hay situaciones de conflicto graves, es justamente a través del fortalecimiento de los mecanismos multilaterales de concertación. Entonces, fortalecer a la OEA en estos momentos y todo lo que es la problemática de la seguridad hemisférica, me parece que es trabajar en la dirección correcta.

- Lic. Gustavo Druetta: Quería retomar la idea de otra intervención, respecto a las circunstancias en que el Tratado de paz centroamericano se hace posible. Noté un par de curiosidades que me llaman la atención.
La primera de ellas es la cantidad de ítems y de aspectos que trata ese acuerdo de Centroamérica, que engloba el conjunto de la problemática de una región, porque creo que no deja nada afuera; toma absolutamente todos los aspectos ya no de una configuración de un Estado sino de una sociedad en sí misma. Por lo tanto, la sensación que uno tiene es que es como una especie de Constitución. No conozco exactamente el status jurídico del Tratado, pero me da la sensación de que es como la marcha a una carta magna de un nuevo Estado centroamericano. Me gustaría alguna reflexión sobre ésto.
La segunda curiosidad es que tenemos un ejército que es virtual vencedor de la guerrilla y que acepta negociar en hacer la paz y la mediación de las Naciones Unidas, al mismo tiempo que continúan las operaciones militares; es decir, sin haber cesado totalmente el combate.
En este sentido quiero contarles una anécdota que nos relató una coordinadora chilena, de una región de Guatemala, que tenía a su cargo a un coronel español, a tres abogados argentinos, en fin a un conjunto de cuarenta personas y que a raíz de una operación guerrillera en un poblado, cerca del comando del general que a ella le tocaba estar en contacto para resolver la paz en la región, el general la manda a llamar y le dice que como ella tenía contacto con el grupo guerrillero, se acercara a ellos y les dijera que en 1 hora ó 2 iba a enviar a sus tropas para proceder a recuperar el poblado. Por lo tanto, le decía a esta funcionaria que si ella mediaba podía evitar nuevos derramamientos de sangre.
Ella hizo la gestión, el grupo guerrillero paseó por el pueblo alzando su bandera, leyó la proclama y se retiró media hora antes de que llegaran las tropas militares, con lo cual se evitó el derramamiento de sangre.
Ella decía que había distintos tipos de comandantes de tropas en las distintas regiones y que a ella le había tocado un general que estaba de acuerdo con el proceso de paz, como lo estaba demostrando con su actitud.
Otra curiosidad es la afirmación de lo que discutíamos en la anterior reunión, de estas dos percepciones acerca de la legitimidad de la Carta de Naciones Unidas, en lo que respecta al capítulo VI, que pone a las Naciones Unidas como mediador de conflictos y como constructor de la paz, frente al capítulo VII, que pone en relieve la importancia de la fuerza militar, que correspondería a la escuela realista de relaciones internacionales, que afirma el tema de la seguridad colectiva y que tiene correlación con las operaciones de mantenimiento o imposición de la paz.
En este caso particular se afirmaría la posibilidad de que el idealismo sea realista en el caso de Centroamérica. Creo que de alguna manera la contraposición con nuestra experiencia en el Cono Sur es bastante abismal, dado que uno podría replicar caso por caso los acuerdos de paz centroamericanos con los elementos de la historia político-militar de los últimos veinte años en el Cono Sur y en particular en Argentina, donde realmente no hubo ninguna posibilidad de aplicar a las Naciones Unidas en su capítulo VI como mediador. Posiblemente ésto tiene que ver con la finalización de la Guerra Fría.
Además me llamó la atención que alguien definiera a Guatemala como la última batalla de la guerra este-oeste, cuando la sensación que uno tiene es que es una batalla muy particular, porque está mezclada la herencia de la historia de la Guerra Fría con los nuevos desarrollos de la post Guerra Fría.

- Dr. Padilla: Respecto al primer punto diría que sí, no con respecto al Tratado de seguridad, pero todos los instrumentos de integración, como el social, el cultural, etc., apuntan a la idea de que se va a reconstruir la Federación, aunque no sé si con ese nombre, pero sí que se va a dar al revés de en otros países del mundo, donde está ocurriendo la desintegración de antiguas confederaciones, como ocurrió en la Unión Soviética. En Centroamérica nos estamos integrando de nuevo.
Hay una raíz histórica para toda esa situación que si bien se trató de hacer en el pasado no se logró, pero ahora sí posiblemente se logre, a través de estos acuerdos de orden social, de orden político. Y sobre todo en la medida en que el proceso económico funcione, esto será posible a nivel de la superestructura política y en el terreno social.
A ello apunta. Yo no llegaría al extremo de decir que es una pequeña constitución, pero va en esa dirección.
Con respecto a la importancia de la presencia de Naciones Unidas en nuestro país como mediador, como negociador fundamentalmente, creo que ha sido importante porque si se tratara de enfatizar a nivel mundial ese papel, tanto de Naciones Unidas como mediador como de constructor de la paz, y no como separador de fuerzas en combate; es decir, enfatizando lo que tiene que ver con el Capítulo VI y no los aspectos que tienen que ver con el Capítulo VII es posible que haya mejores resultados y además se gaste menos dinero.
Ahí el problema se relacionado con el hecho de que posibilidades hay de negociar con las fuerzas opositoras, cuando no es posible la negociación. Yo diría que el caso nuestro la negociación se hizo posible porque la guerrilla abandonó su concepción marxista-leninista y se convirtió a la democracia. Hay quienes desconfían de eso, pero yo diría que es gente realista en otro sentido, en el sentido de adaptarse a los cambios del mundo contemporáneo.
En otras circunstancias los jefes militares hubieran tomado la decisión de arremeter contra la guerrilla sin preguntar absolutamente a nadie; pero en esta ocasión no fue así puesto que la guerrilla ha aceptado no solo su reconversión al sistema político democrático, sino que tienen sus propios candidatos para estas elecciones y están haciendo labores de propaganda electoral, pidiendo a la gente que participe en las elecciones.
Obviamente los jefes militares decían: "mejor los dejamos que hagan su propaganda electoral y le advertimos a las Naciones Unidas que sepan que nosotros estamos enterados de lo que están haciendo, pero que le vamos a dar tiempo para que salgan, porque si llegamos antes pueden haber inocentes muertos en la población civil."
Me parece que la línea general va en esa dirección.
En cuanto al último punto, el tema es cómo evaluar. Efectivamente creo que con Sendero Luminoso no se podría negociar. En el caso de Perú, creo que lo mejor que hicieron, respetando los derechos humanos del Sr. Guzmán, fue capturarlo, ponerlo preso y quitarle legitimidad, porque con él era imposible negociar. Lo mismo sucedía con Saddam Hussein.
Mucho me temo que en este último caso el Capítulo VI no funcionó porque era imposible la negociación, a no ser que voluntariamente se le hubiera dado más tiempo. Y lo mismo sucede actualmente con Bosnia.
La posibilidad de negociar a veces es muy difícil, y eso es lo que explica en última instancia la naturaleza misma de las fuerzas armadas.
En el caso de Israel ustedes se dan cuenta de que terminó por aceptar, a pesar de haber sido siempre su némesis, que la OLP no era un grupo de terroristas y que se podía y debía negociar con ellos, que le costó la vida a Rabín. Pero pienso que era lo correcto y que el proceso de paz de Israel se va a consolidar con los palestinos.

- Cap. (R) Jorge Colombo: Quiero hacer un par de reflexiones porque en lo que se acaba de hablar hay cuestiones interesantes. Usted hizo mucho hincapié en los EE.UU. y en el papel del Presidente Clinton y el tema de Bosnia, lo cual demuestra una vez más que la capital más importante de Europa sigue siendo Washington. Pero quisiera volver atrás, acerca de algo que dijo acerca del multeralismo, la seguridad colectiva, y la aplicación de ello en la seguridad hemisférica regional, que tiene su hermana menor en la seguridad cooperativa; y en el rol del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que en estos momentos clama por una democratización importante, porque el rol que está cumpliendo en muchos casos es lamentable y sobre todo eso la omnipresencia de los EE.UU., que termina por no haber entendido nunca que sucede al sur del Río Grande. Esto llevó a que Cuba sea la única huérfana que tenemos en el continente de la Guerra Fría, y eso es culpa de los EE.UU..
Mi reflexión es la siguiente: el tema del multeralismo y la relación con ésto con respecto a los militares, etc. Yo creo que los EE.UU. no terminan de entender qué es lo que ocurre, entre otras cosas porque no comprenden que el gran problema que hay en América Latina está ligado exclusivamente con una cuestión de subdesarrollo y que a partir de allí pueden montar todos los esquemas o fracasan.
Pero hay dos hechos fundamentales que contribuyen y han contribuido últimamente a que eso quede a flor de piel en América Latina. El primero ha sido la reunión del Jefes del Estado Mayor Conjunto, que tuvo lugar en Chile en el mes de julio de 1995, donde de las dieciocho conclusiones a las que se llegó había cuatro muy importantes, que tenían relación directa con el desarrollo. Los Jefes de Estado Mayor Conjunto plantearon con toda crudeza que es imposible hablar en ningun lugar de la región, y esto por supuesto incluye a América Central, mientras no se logre el desarrollo sostenido en América Latina.
Eso ha sido enfatizado hace unos pocos días en la reunión de comandantes de ejército de América Latina, donde la Argentina fijó una posición muy importante respecto de este tema y donde se planteó con toda claridad otra vez el tema del desarrollo como paso previo ineludible para lograr resultados importantes, sobre todo en el mediano y largo plazo.
Y vuelvo aquí al tema del multilateralismo como una de las soluciones. Desgraciadamente soy muy escéptico con respecto al rol de los EE.UU. en esta cuestión, porque es absolutamente imposible ignorar la presencia de ese país, su importancia y relevancia en cualquier proyecto que se pretenda emprender en América Latina. Y es por eso que, sin ánimo de polemizar, mi optimismo es considerablemente más limitado que el suyo, porque creo que los EE.UU. en ese tema no terminan de entender qué es lo que tienen que hacer y el principio y el final de eso, más allá de los militares y de la subordinación que tengan en América Latina al poder civil y a las constituciones; y a la buena predisposición que tengan los militares. Incluso en una región como Centroamérica, tan conflictuada con respecto a ese tema, la cuestión no va a tener solución si los EE.UU. no terminan de entender que el tema países ricos-países pobres y la cuestión norte-sur, especialmente en América Latina, y la paz de la región, empieza y termina exactamente en eso.

- Dr. Padilla: Yo pienso que respecto a ese punto lo que habría enfatizar es que si no se puede a través de los organismos multilaterales llegar a consensos fundamentales en temas como la cuestión económica, entonces tendríamos que lograrlo los latinoamericanos de manera paralela... Por eso he hablado de la importancia del Grupo de Río o lo que podría llegar a ser la Comunidad Latinoamericana de Naciones, como es la propuesta del Parlatino, en la cual el gobierno brasileño está bastante interesado.
Debemos de algún modo fortalecer los mecanismos de negociación política y económica de la subregión en su conjunto, lo cual también es una forma de fortalecer el multilateralismo, solo que a nivel subcontinental, porque yo creo que es la manera más indicada de abordar esta problemática.
Es decir, hagamos entender a los EE.UU. lo que usted señala, con lo que estoy totalmente de acuerdo. Pero ¿cómo lo podemos hacer? Pienso que lo tenemos que hacer vía negociación y sólo en la medida en que actuemos concertadamente como bloque de países latinoamericanos.
Es inconcebible que el TLC sea el libre tránsito de mercaderías pero no de personas. Entonces ¿cómo hacer para que los EE.UU. vean que es en su propio beneficio? Incluso para evitar los problemas de migración, que se dan cada vez de una manera más importante hacia los EE.UU. por parte de América Latina.
Por ello es importante fortalecer nuestros procesos de desarrollo sostenidos y endógenos, para evitar que esos flujos de emigración hacia el norte le creen a los EE.UU. los problemas que ellos dicen que les crean, por su pobreza.
Yo estaría de acuerdo, pero lo abordaría vía esta propuesta de fortalecimiento de los mecanismos de concertación latinoamericana, para abordar en forma conjunta, incluso con mecanismos que ya existen, como el GRULA en Naciones Unidas, en la OEA.

- Lic. Jaime Garreta: Creo que dada la hora y viendo la calidad de las preguntas y de las respuestas vamos a dar por finalizada la sesión de hoy.
Como es nuestra costumbre, en principio queremos agradecerte enormemente tu participación aquí, con nosotros, porque lo que le pase a Centroamérica sin dudas nos interesa, nos importa, nos preocupa, porque nosotros también estamos en un proceso de integración regional-subregional. Tal vez tengamos algunas diferencias pero seguramente tenemos casi las mismas amenazas, y las amenazas cuando se trabaja en un proceso de esta naturaleza se pueden transformar en oportunidades, a condición de que como ustedes lo están haciendo, a través de este Tratado, removamos las causas que generan las diferencias y no solamente vayamos a la simple superficie que es el intercambio de bienes materiales.
Por tu intervención, por la calidad de las respuestas que nos has brindado acá, en cada una de las preguntas, te lo agradecemos.
En este Seminario la forma de agradecimiento es siempre con un aplauso.
Muchas gracias.





Actualizado: 15/10/96 11:23:43 AM
SER en el 2000