Base de Datos SER en el 2000
1.5 Conflictos internos. Problemas de corrupción
Básicamente, son dos las fuentes de conflictos internos en las Fuerzas Armadas. Por un lado, las secuelas derivadas de la mala imagen pública de aquellas Fuerzas Armadas que participaron en las acciones de terrorismo de Estado en la pasada dictadura militar y que aún hoy tienen algún peso, debido al accionar de los organismos de derechos humanos que aún siguen reclamándoles públicamente el esclarecimiento de hechos delictivos del pasado, a la vez continúan realizando reclamos judiciales, sobre algunos cuadros de las Fuerzas Armadas. Todo esto es vivido como un hostigamiento por parte de las Fuerzas Armadas, cuyo origen proviene de los sectores civiles.
La segunda y principal fuente de conflicto es la relevante desinversión del Estado en el sistema de defensa, lo cual ha producido sucesivos procesos de achicamiento de las fuerzas, dificultades para el mantenimiento del material militar, caída de los niveles de formación y adiestramiento por problemas presupuestarios y finalmente, una abrupta y significativa caída de los otrora altos salarios de los cuadros de las Fuerzas Armadas. Situación ésta última que ha hecho que no en pocos casos nuestros militares profesionales lo sean, sólo en un sentido part time, debido a que se ven compelidos, por razones de supervivencia, a buscar un segundo trabajo fuera de las Fuerzas Armadas.
Desde el punto de vista político, no se perciben conflictos dentro de las Fuerzas Armadas, salvo el hecho de que en muchas oportunidades los cuadros manifiestan ver a sus respectivos jefes de estado mayor más propensos a tener una actitud complaciente con el poder político, que a resolver, de fondo, los problemas internos de las fuerzas, derivados del insuficiente presupuesto y de la falta de lineamientos políticos claros para la defensa.
Los problemas de corrupción que han tenido últimamente un alto grado de relevancia en la opinión pública a través de los medios de difusión, son los derivados de la venta ilegal de cañones, armamento ligero y municiones, por un lado a Croacia (durante el lapso en que tropas argentinas formaban parte de las misiones de paz de Naciones Unidas) y por el otro, la venta de armamento a Ecuador, mientras esta nación se encontraba en medio de un conflicto militar con el Perú. Es de hacer notar aquí, que la Argentina era, y aún es, garante del Protocolo de Río de Janeiro, cuya misión es mantener congelado el conflicto fronterizo entre Ecuador y Perú hasta la definitiva resolución del mismo por la vía diplomática.
Es de hacer notar también que ambos casos de venta ilegal de armas generaron la caída del entonces Ministro de Defensa, Dr. Oscar Camilión, quien se encuentra procesado junto con otras autoridades militares y de la empresa estatal Fabricaciones Militares. En la actualidad, sigue el proceso judicial al mismo tiempo que los embates de la prensa sobre altos funcionarios de las Fuerzas Armadas, quienes en reiteradas oportunidades tienen que salir a desmentir su vinculación con estos hechos de corrupción.
Otro caso de corrupción, ya no en el sentido económico pero sí en un sentido ético, es el que aún sacude al Ejército Argentino por el juicio vinculado al ya descripto asesinato del soldado conscripto Omar Carrasco.
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