Base de Datos SER en el 2000
5.1 Cambio de escenarios a partir del fin de la confrontación este-oeste
Si bien es difícil, aún después del tiempo transcurrido, visualizar con alguna precisión cuales son todos los posibles escenarios que se han ido configurando en el planeta y en particular en la región, después de la resolución del conflicto Este-Oeste; sí es posible delinear algunos de ellos a grandes rasgos y sólo a título de esbozo más general.
Hay un primer gran escenario internacional post guerra fría, cuyas principales características son las que siguen:
Emergencia de una única potencia militar a escala planetaria; los EEUU.
Entonces unipolaridad en lo militar.
El capitalismo como sistema único que en el futuro a corto y mediano plazo regirán la vida de los países a escala planetaria. Globalización mundial de la economía del planeta.
Desplazamiento del eje estratégico político ,ideológico y militar que signaba la dinámica del mundo de la guerra fría, por el eje financiero comercial que caracteriza al mundo emergente de esa coyuntura .
Multipolaridad en la distribución global del poder.
Desarrollo de fuerzas centrífugas que conllevan a una menor participación e incluso marginación de actores nacionales, regionales y de sectores importantes al interior de los propios estados nacionales. Ello tanto por las tendencias arriba mencionadas, cuanto por la acelerada transformación de los patrones tecnológicos, que desacomodan y desarticulan a aquellos sectores cuya principal vía de sustento está ligada a las materias primas y a la fuerza del trabajo.
Integración de actores regionales no pertenecientes a los que denominamos los conglomerados principales como lo puede ser el NAFTA o la CEE por ejemplo, con el propósito de poder aumentar, vía asociación, el grado de participación en el comercio y las decisiones del mundo.
La emergencia de un mundo en el que el componente tecnológico productivo tendrá un peso primordial en la relación entre los estados
Un mundo atravesado por las tensiones derivadas de los roles propiciados por los países desarrollados, y los pretendidos por aquellos estados en vías de desarrollo; así como también como consecuencia de las políticas planetarias impulsadas por los primeros y la diversa percepción que de ellas se hacen al interior de los segundos.
Configuración de un sistema mundial fuertemente trasnacionalizado e interdependiente en lo económico.
Un mundo en el que los actores principales tienen una mayor capacidad de regulación sobre aquellos intereses llamados "Comunes".
Multiplicación de los conglomerados de países por región,con la intención de avanzar en : La generación de megamercados, en la integración en el plano político, en la interacción cooperativa entre los estados asociados y finalmente un incremento de la actividad competitiva entre los megabloques configurados.
Un planeta en el que la configuración de los estados nacionales sufre una modificación profunda, como lógica consecuencia de la globalización que los atraviesa en todas sus dimensiones en mayor o menor medida. Ello generando modificación en los antiguos conceptos que conocíamos de soberanía de los estados nacionales.
Desarrollo de mecanismos internacionales para la legitimación del control y resolución de conflictos (incluimos los de carácter bélico) que afectan a los actores principales a escala mundial.
Desarrollo de tendencias a las que provisoriamente llamamos "reactivas" tanto en el orden político, social,cultural y religioso, que buscan maximizar las identidades de los actores que las promueven.
Derivado del escenario arriba descripto podríamos desarrollar otro, ahora más de carácter sub-regional, el cual en lo fundamental, estará signado por:
La sustitución de una visión del conflicto como el leit-motiv que gobierne al sistema mundial y por lo tanto a la sub-región, por una de esperanza y de paz.
Un escenario en el que se ve profundamente modificado el peso de la influencia de las Fuerzas Armadas en un sentido decreciente en el ámbito de la decisión política.
Un escenario en el que el intercambio comercial, la interdependencia económica y tecnológica tendrá un peso decisivo y fundamental.
En este escenario cambia la influencia de las Fuerzas Armadas que, de ser grupo de poder , de presión y de decisión, se ubican en un espacio adecuado dentro de la estructura del Estado nacional, con el peso político que dicho estado decida que tengan, de acuerdo a los intereses nacionales y/o regionales que sean necesarios defender.
Es en este escenario en el que pueden florecer conceptos tales como el de cooperación, hipótesis de confluencia regional, interoperabilidad a todos los niveles pensables del estado, conjuntamente con la creación de mercados comunes que funcionen más allá de lo que puede ser un acuerdo aduanero.
Fenómenos todos que trascienden el mero marco de sus respectivas particularidades, para promover profundos cambios culturales y de la opinión pública de nuestros países.
Fenómenos que pueden ser tan poderosos como para revertir cuestiones tales como la superación de las viejas hipótesis de conflictos, con sus respectivas hipótesis de guerra cruzadas, por una hipótesis de confluencia, con hipótesis de cooperación e integración cruzadas entre nuestras sociedades y estados.
Si esto lo analizáramos tan sólo en el terreno de lo militar, veremos con que rapidez, comienza a fluir las ideas que dan paso a la motivación de nuestras respectivas Fuerzas Armadas a buscar nuevos roles en el marco de una defensa cooperativa del espacio subregional ahora, pacífico.
Este es un escenario que requiere respetar algunos preceptos básicos como lo son:
-La necesidad de fortalecer los regímenes democráticos, en los que se deben sustentar los estados que se asocian.
-El desarrollo de una voluntad política de las dirigencias de nuestros países, para hacer trascender los procesos de integración, el mero marco de lo economicista.
-El tener una visión cooperativa de nuestra región, y del mundo.
-El desarrollar a nivel de los gobiernos de la sub-región la consulta previa como criterio permanente frente a las grandes decisiones de estado, ello para evitar las fricciones posibles, producto de la interacción de otros actores extraregionales de importancia como puede ser EEUU.
Como ejemplo de esto podríamos analizar algunos sucesos recientes derivados de algunas decisiones en materia de la política exterior norteamericana, que de no ser adecuadamente tratadas por los países de la sub-región, podrían desencadenar una serie de complicaciones en la sub-región, que en algunos casos hasta podría derivar en una carrera armamentista entre nuestros países. Hago referencia aquí a la decisión casi simultánea de levantarle el embargo de compra de armamentos a la Argentina, Brasil y Chile, como producto de un fuerte lobby del complejo industrial militar norteamericano sobre el propio gobierno estadounidense; la decisión de ofrecerle a Chile (que cuenta con los recursos económicos)la posibilidad de adquirir material aéreo ultrasofisticado, como lo son los F-16; el anunciar públicamente que Argentina se ha transformado en ALIADO MAYOR EXTRA OTAN y simultáneamente también, ofrecerle al Brasil la posibilidad de ocupar un asiento en el Consejo Permanente de Seguridad de NACIONES UNIDAS.
Estas decisiones que tienen motivaciones tal vez diversas, colocadas sobre un escenario de confluencia incipiente como lo es el MERCOSUR, lo único que puede generar, en el mejor de los casos, es alimentar viejas desavenencias y desconfianzas históricas entre nuestros países. Más aún si tomamos el caso de la compra de material bélico, y lo correlacionamos con las capacidades de compra existentes en la región, queda claro que Chile estaría en condiciones de comprar los F-16. Ello es así por una previsión de tipo legislativa que data desde la época de la dictadura militar de Pinochet, en la que existe una reserva de recursos para la inversión en su sistema de defensa, derivada de un porcentaje de lo que produce la exportación del cobre.
Argentina, en esta circunstancia, no estaría en condiciones financieras de hacer una compra para equilibrar esas nuevas capacidades del sistema chileno de defensa.
Obviamente, este tipo de situación podría contribuir en gran medida a retrotraer los avances alcanzados en materia de seguridad, a partir de una larga serie de medidas de confianza mutua desarrolladas en el pasado reciente por parte de nuestros dos países y que han permitido, no sólo una clara situación de distensión en la sub-región, sino también algo más importante cual es la posibilidad de que nuestros estados orienten una importante masa de recursos para resolver las demandas insatisfechas en el plano del desarrollo y resolución de los problemas de orden social que aquejan gravemente a nuestros pueblos.
-Buscar resolver de raíz los profundos problemas de los desniveles sociales que aquejan a nuestros países y que permanentemente prefiguran una amenaza real latente para el desarrollo no solo de cada uno de nuestros países, sino de la región en su conjunto
.
-Completar una visión de desarrollo conjunto sustentable tanto en lo que concierne a los aspectos técnico-productivos, como el considerar el uso adecuado y racional del medio ambiente.
-Concretar una visión solidaria de los problemas propios y de nuestros vecinos, que permita la mejor disposición para contribuir a la solución de problemas de un modo cooperativo.
Un escenario nacional en desarrollo
En el contexto de los dos escenarios , mundial y regional desarrollados más arriba, podemos bosquejar también los rasgos más sobresalientes de un escenario nacional.
Altamente compelida la Argentina a lograr con éxito un proceso de reinserción en la región y en el mundo, los dos gobiernos democráticos posteriores al último gobierno militar trazaron lineamientos concretos para alcanzar dichos objetivos. El gobierno radical conocido como el gobierno de "transición democrática" se fijó como prioridad el resolver la reinserción de las Fuerzas Armadas dentro del marco de la vida institucional del país. No pocos fueron los esfuerzos ni las fricciones en este sentido. Podríamos decir que este esfuerzo consumió casi la totalidad de la energía del gobierno del Dr. Alfonsín, dejando sin resolver un aspecto acuciante que era avanzar sobre las profundas y necesarias reformas del Estado nacional.
El segundo gobierno democrático supera, sobre la base de los logros del gobierno anterior, definitivamente la cuestión militar y se aboca entonces a producir las reformas económicas y de política exterior. En este escenario, se produce la apertura total y "brutal" de la economía argentina y un viraje de 180 grados en la política exterior de la Nación, orientada a acompañar a los Estados Unidos en su política exterior en un modo de alineación tan estrecho que el actual canciller lo calificó de "relaciones carnales con los Estados Unidos".
Fuera de lo peyorativo que pueda resultar esta denominación, lo cierto es que ha generado para la Argentina una rápida reversión de aquel rechazo internacional que se había ganado el gobierno militar de entonces a través de su política de terrorismo de Estado y con la guerra por la recuperación de Las Malvinas, que como todos sabemos terminó en una derrota militar para nuestras tropas.
Resultó de gran éxito para la Argentina, a pesar de las resistencias internas que tenía el Presidente Menem para llevarlo a cabo, dos hechos: la destrucción del proyecto Cóndor (proyecto que a la luz de los acontecimientos del MERCOSUR se lo entiende hoy claramente como atentatorio para una visión pacífica y cooperativa de nuestra subregión); la participación argentina como parte de las fuerzas aliadas en la guerra del Golfo Pérsico contra Irak, al mismo tiempo que la participación en el conflicto de Bosnia enviando tropas para las sucesivas misiones de paz de Naciones Unidas y la participación en el derrocamiento de los militares que habían usurpado el poder en Haití.
Aunque debemos admitir que, paradójicamente, estos hechos de la política exterior argentina, no consultados previamente con nuestros socios del MERCOSUR, también generaron un aspecto negativo que lo podríamos caracterizar de gestor de recelos en nuestros vecinos hacia la actual política exterior de la Argentina.
Dentro de este escenario, y como resultado de este viraje de alineación estrecha con la política exterior norteamericana, que es coincidente con la política israelí en el Oriente Medio, la Argentina como nunca antes pasa a formar parte del escenario en el que dicho conflicto se desarrolla. Ejemplo de ello son dos ataques terroristas contra objetivos judíos en la Argentina (Embajada israelí y AMIA) supuestamente ejecutados por fundamentalistas árabes.
En relación a la expresión "brutal" más arriba utilizada en cuanto a la apertura de la economía argentina, quisiéramos precisar su significado. Decimos "brutal" porque, a diferencia de cambios similares realizados en otros puntos del globo, que fueron hechos en forma progresiva y pausada, en nuestro caso estos cambios profundos en la estructura del Estado argentino se produjeron en lo esencial, en el corto período de 6 años.
Sin entrar en un plano valorativo de como debieran haberse dado estos cambios, nos interesa destacar que carecieron de dos elementos, a nuestro entender, importantes:
* Una estrategia de contención social para atemperar el impacto de los efectos de estos cambios profundos en planos tales como el incremento en los niveles de desocupación, de desprotección social en materia de salud, educación, etc.
* Una estrategia que permitiera al mismo tiempo que la realización de los cambios profundos necesarios, la reformulación del Estado nacional que dichos cambios presuponían.
Rol de las Fuerzas Armadas dentro del escenario nacional
Habida cuenta de la gran rapidez con el que se viene modificando el cuadro de situación nacional, cuyo rasgo más sobresaliente tal vez sea el de haber producido cambios culturales profundos en tiempo político, el escenario más probable para definir el rol de las Fuerzas Armadas describe un trazo muy nítido y es que ha ganado terreno no sólo la visión, sino la percepción de la paz, lo cual motiva a un repliegue de las Fuerzas Armadas como herramienta de solución de conflictos y a la búsqueda de nuevos roles.
Como cambio cultural importante también emerge como parte del pensamiento militar, la concepción de que la democracia es un tema vital a resguardar, en tanto es considerada como el concepto natural en el que trasunta el lenguaje simplificado de la comunicación entre las naciones.
En este escenario, las Fuerzas Armadas declinan ya no en forma compulsiva sino naturalmente su poder político, para adquirir en cambio el adecuado peso político institucional que, con distintos grados, le va asignando de acuerdo a las necesidades políticas el Estado nacional.
En este camino, la subordinación plena de las Fuerzas Armadas al poder político constitucional se va generalizando como pauta cultural, no sólo en la sociedad civil sino en las propias Fuerzas Armadas. En este escenario, se empieza a percibir la necesidad de comenzar a definir políticas de defensa homogéneas en la región, que básicamente tiendan a estructurar una defensa territorial disuasiva de los territorios nacionales, un desplazamiento del uso de las Fuerzas Armadas como instrumento para dirimir conflictos en la subregión, y el trazado de políticas de defensa cooperativas, que pudieran empalmar en algún futuro no muy lejano en un criterio de defensa común de la subregión. Un ejemplo interesante en este sentido es la Brigada Franco-Alemana, de la cual hoy las políticas de defensa de los países del MERCOSUR distan muchísimo, pero hacia la cual debemos orientar nuestra mirada en un sentido estratégico.
En este escenario, las Fuerzas Armadas seguirán siendo las que tengan el monopolio del mayor nivel de violencia con que cuentan los estados.
El Cono Sur es ya sin duda una zona de paz, pero es una zona de paz en proceso evolutivo del que surgen dos conceptos que necesitarán ser claramente redefinidos:
a) El concepto de seguridad, ya no sólo como el esfuerzo para la defensa del territorio nacional, sino como un valor claramente perceptible para nuestros pueblos.
b) El concepto de cooperación como punto de anclaje vital de la voluntad nacional, como parte del diseño del planeamiento militar nacional y para la subregión.
Ambos conceptos, en este escenario de seguridad y cooperación, presuponen que los diseños de los sistemas de defensa deberán basarse en una clara tendencia a la pérdida de cada uno de los estados de la subregión, de la capacidad de invasión hacia el estado vecino o de proyección militar fuera de las fronteras locales; pero al mismo tiempo, en aptitud de primero coordinarse, tener capacidad cooperativa, ser interoperables y desarrollo de capacidades para operar juntas.
Como otro aspecto importante de este escenario nacional, es imprescindible resaltar el acompañamiento de los tres gobiernos democráticos sucesivos a una tendencia que se manifestaba como irrefrenable en nuestra región y que se expresaba en una tendencia a la integración en el área por parte de las grandes empresas transnacionales. Nos referimos aquí a la férrea decisión política de plantear explícitamente, por primera vez en el gobierno radical, la necesidad de crear un mercado común del Cono Sur al que conocemos como MERCOSUR, decisión ésta que fue respetada como política de Estado por parte de los dos períodos de gobierno justicialista.
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