Base de Datos SER en el 2000
5.4 Conflictos internos.Grupos armados, subversión,etc.
En nuestro país, no se observan posibilidades de un escenario a corto ni mediano plazo que, derivado de las tensiones sociales existentes, se puedan generar grupos de carácter subversivos con o sin inserción social.
La democracia como sistema de convivencia aparece como lo suficientemente asentada a partir de que el conjunto del cuerpo social entiende al sistema democrático como un valor caro a los intereses de la nación. Mucho es lo que la sociedad argentina en su conjunto ha sufrido por los enfrentamientos violentos de carácter interno del pasado. No existen prácticamente sectores que reivindiquen a la violencia armada como una vía de solución de los problemas de orden nacional.
Hecha esta salvedad, es importante destacar que, como déficit de deshumanización del capitalismo y como producto también del ajuste derivado del modelo económico diseñado para introducir a la Argentina en el proceso de transnacionalización y globalización, se han venido incrementando las tensiones de tipo social a partir de grandes sectores que vienen quedando excluidos del aparato productivo y por lo tanto del consumo y de los horizontes de desarrollo individual y grupal.
Ello ha ido generando fenómenos de violencia espontánea en diferentes puntos de toda la geografía nacional, conocidos como "Los piqueteros" o "Los cortes de ruta nacionales". Estos fenómenos que consisten en que sectores populares asentados en lugares cercanos a las rutas provinciales o nacionales han descubierto como modo de protesta el impedir el tránsito por las rutas, con el consiguiente deterioro del tráfico comercial intra e interprovinciales. Este método busca y ha logrado llamar la atención de los medios masivos de comunicación, con lo cual para estos sectores altamente postergados resulta un medio eficaz para que el gobierno les preste atención.
La situación de estos cortes de ruta se ve agravada, toda vez que el gobierno nacional decide apelar a las fuerzas de seguridad para restablecer el orden y procede a reprimir a los lugareños.
Este tipo de conflictos, sumado a un desgaste notable de los partidos políticos con representación legislativa, por su escasa producción de verdaderas políticas que den solución a los problemas sociales, es una de las amenazas más fuertes tanto para la gobernabilidad,como para el propio sistema democrático.
Es claro que ni el gobierno, ni la propia oposición han logrado articular respuestas coherentes para trazar una estrategia clara que tienda a resolver al mismo tiempo los problemas de desarrollo y de desempleo crecientes.
A ello se le deberá sumar un alto grado de inmadurez de nuestras fuerzas políticas, expresado en el hecho de que no saben diferenciar con claridad que cuestiones son materia de debate partidario y cuales requieren un consenso común, porque son un problema estratégico del Estado Argentino.
SER en el 2000